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Historia Viva. La Francmasonería. Coloquio de la UNED (vídeo)

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«La masonería es una sociedad discreta, nunca secreta»

Manuel Soto, en el templo masónico coruñés.
Manuel Soto, en el templo masónico coruñés.

La masonería en Galicia tuvo una amplia presencia a finales del siglo XIX y en la primera mitad del pasado siglo. Tras la dictadura franquista, en la que fue duramente perseguida, ha vuelto a reorganizar sus logias en buena parte del territorio gallego. En Lugo no existe ninguna aunque sí varios lucenses pertenecen a ella, como es el caso del vilalbés Manuel Souto Pardo, que está al frente en A Coruña de una de las logias más importantes de esta comunidad.

 

-¿Qué hace un vilalbés al frente de la logia más importante de Galicia, instalada en A Coruña?

-La R.L. Renacimiento nº 54 no la definiría como la más importante, ya que todas las logias en la Gran Logia de España tienen importancia. No obstante, sí podemos decir que es la logia en activo más antigua de Galicia, como así lo atestigua su número de matrícula en la Gran Logia de España, además de ser la que tiene el mayor número de miembros en la comunidad. El ser la más antigua, por el contrario, no le da más mérito que el de haber sido la puerta de entrada de algunos de los hermanos que fundaron las otras tres logias adscritas a la Gran Logia de España en Galicia.

 

-¿Cómo ha llegado usted a presidirla?

-No me resulta fácil contestar porque habría que preguntárselo a quiénes me colocaron ahí, o sea al resto de los hermanos de la logia ya que el «oficio» de Venerable Maestro, que no es más que el encargado de organizar y dirigir la logia durante un curso masónico, es un oficio electo dentro de la logia y son los hermanos los que te eligen para desempeñarlo. También es cierto que me crié en Vilalba y nací en Cabreiros, pero por los derroteros de la vida la vida y el trabajo me han llevado a A Coruña y como siempre tuve intereses de tipo social y de perfeccionamiento personal, ello me llevó a solicitar mi ingreso en la masonería en el 2007.

 

-¿Hay lucenses masones?

-Hay unos cuantos hermanos nacidos en la provincia y que al igual que yo, por trabajo u otras cuestiones, se encuentran en A Coruña u otros lugares de la comunidad y pertenecen a la masonería en la logia Renacimiento 54, en A Coruña, a las logias Curros Enríquez nº.114 y Saint Jacques nº 140 de Santiago, e incluso un poco más lejos, a la logia Atlántica nº 84 de Vigo aunque de todos estos hermanos si hay algunos que residen en Lugo y tienen que desplazarse a las tenidas, como llamamos los masones a nuestras reuniones. El 15% de los hermanos pertenecientes a las logias en Galicia son lucenses. No voy a dar nombres ya que cada masón es dueño de revelar o no su condición, con lo cual solo ellos mismos podrían revelar públicamente su condición de masones. Es de destacar que a lo largo de la historia ha habido grandes masones lucenses como José María Cao Luaces, Francisco G. Gómez «Fuco Gómez» o Manuel Meilán Martínez entre otros.

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El Holocausto masónico en la España de Franco

Cubierta del sumario del Tribunal Espcial para la Represión de la Masonería y el comunismo contra Lluís Companys - TERMC Sumario 188Según acertada frase del conocido intelectual español Francisco Umbral los masones fueron los “judíos” de Franco. Si bien la rebelión militar contra la República Española del 18 de julio de 1936 acabó con todas las libertades democráticas para instaurar una férrea dictadura, sus efectos sobre los diferentes estamentos sociales y políticos de España fueron notablemente diferentes en función de las obsesiones particulares del que acabo siendo su jefe, el dictador General Franco.

Naturalmente que todos los partidos políticos democráticos, sindicatos, instituciones regionales nacionalistas, medios de comunicación e incluso sectores eclesiásticos, que fueran declarados desafectos al régimen, quedaron suprimidos y sus componentes perseguidos en represión de mayor o menor monto según circunstancias. Pero, para valorar hoy el alcance de las implicaciones del Estado Español para que éste asuma sus responsabilidades y reparaciones, no se puede englobar a todos los ciertamente perjudicados por la guerra civil, sino que la reparación solo puede alcanzar a aquellas personas e instituciones que de una manera específica fueron objeto de persecución como consecuencia de leyes y disposiciones explicitas que hoy, en la democracia existente en la Unión Europea, serían consideradas ilegales e injustas y que fueran creadas expresamente contra las mismas, como en el caso de las del régimen del General Franco en su persecución de la masonería y de los masones.

Para reparar los daños causados, al amparo de la Constitución Española de 1978, se han venido aplicando en España normas de amnistía política a las personas, de reconocimiento de derechos a militares pertenecientes al Ejército Republicano, de restitución a favor de los actuales Sindicatos de bienes y derechos del denominado patrimonio histórico sindical (Ley 4/1986 de 8 de enero)2 y finalmente de restitución o compensación a los Partidos Políticos por sus bienes y derechos incautados (Ley43/1998 de 15 de diciembre)3, y en algunos casos, como por el Parlamento de Cataluña en diciembre del 20004, de indemnizaciones para todos aquellos que por un motivo u otro hubieran sufrido prisión en España o reclusión en los campos de concentración de Francia y de la Alemania nazi.

Por lo que puede afirmarse que hoy solo es con la Masonería con quien el Estado Español tiene aun pendiente el reconocimiento de su culpa, la reparación del daño material ocasionado y el retorno del patrimonio mobiliario e inmobiliario incautado. En este sentido el actual Estado Español Democrático, que ha querido dotarse de una legalidad de transición progresiva, debería ya de haber legislado las compensaciones por la persecución genocida contra la masonería, y ello quizás antes que a otros estamentos, pues puede pensarse que se ha atendido más al peso y fuerza política que no a la razón material y moral.

En una valoración cuantitativa y cualitativa de la acción represiva de la Dictadura resulta que ningún partido político, ninguna ideología, es tantas veces específicamente nombrada en ordenes persecutorias, y encausada delictivamente, como la Masonería. De hecho, además de quedar englobada en todas las referencias generales sobre los “enemigos del Estado”, le fueron de aplicación un sinnúmero de disposiciones represivas particulares, y ello ya desde el
mismo momento del origen de la revuelta militar hasta el final de la Dictadura.

Cronológicamente se detallan a continuación los eventos jurídicos que conformaron el holocausto de la masonería perpretado por el Estado Español de Franco:

18 de julio de 1936

Ya en el mismo día en el que se inicia la rebelión, y en consecuencia la Guerra Civil de España, el General Franco desde el avión que lo traslada de Canarias a Tetuán para tomar el mando del ejercito faccioso de África, redacta una curiosa proclama cuyo interés viene dado por el hecho de utilizar en este caso un léxico y filosofía puramente masónico:…la Constitución por todos suspendida y vulnerada sufre un eclipse total: ni igualdad ante la ley, ni libertad aherrojada por la tiranía, ni fraternidad cuando el odio…justicia igualdad ofrecemos, libertad y fraternidad…5

Pero llegado Franco a Marruecos ya aprobó la ejecución de su primo hermano masón el Comandante Lapuente Bahamonde que en el aeropuerto de Tetuán se había opuesto a la rebelión. Esto es un ejemplo de la compleja personalidad de Franco, que a pesar de los muchos estudios históricos realizados, nunca ni se ha podido explicar sus implicaciones y conocimientos de la masonería ni el porque de su enfermizo odio y aversión hacia la misma. También en el mismo día, y en Santa Cruz de Tenerife6, de la Provincia de la que era comandante militar Franco, fue ocupada por la organización fascista española “La Falange” la Logia Tinerfe, y todos los masones detenidos “in fraganti” fueron fusilados en las primeras horas del golpe militar y unos días
después, el 30 de julio, abierta la Logia al público para visitar la sala de reflexión del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, previo pago de 50 céntimos, que con sus velas, calaveras, azufre, etc., sacado todo ello fuera de contexto, servía de propaganda para mostrar la “maldad” de los masones.

19 de julio de 1936

Al día siguiente de la rebelión se proclama en el Norte de España un Bando7 del General Mola declarando el Estado de Guerra donde anuncia:…quedan sometidos a la jurisdicción de guerra y tramitados por procedimientos sumarísimos….los delitos de desacato injuria calumnia …al personal militar…los dirigentes de las entidades que patrocinen ,fomenten o aconsejen tales delitos…no precisará intimación ni aviso para repeler por la fuerza…-y el General Saliquet en la Ciudad de Valladolid añade…se tendrá en cuenta la misma norma para impedir los intentos de fuga… Este General Saliquet será después de la Guerra Civil el primer presidente del Tribunal para la Represión de la Masonería8. En este ambiente seguiría la declaración del General Mola del 18 de agosto de 1936: …en este trance de la guerra yo ya he decidido la guerra sin cuartel. Yo veo a mi padre en las filas contrarias y lo fusilo…. Naturalmente en este contexto los masones fueron los primeros en ser fusilados.

28 de julio de 1936

Es creada por los rebeldes una llamada Junta de Defensa Nacional ésta emite una Orden9 represiva que engloba la masonería y a todo aquello que arbitrariamente consideren los militares y fascistas como sus enemigos:

…quedan sometidos a la jurisdicción de guerra y sometidos a procedimiento sumarísimo…los delitos contra las personas por móviles políticos o sociales…los realizados por medio de la imprenta u otro medio cualquiera de publicidad… 
Esta Junta de Defensa Nacional se dirige10 el 31 de agosto y el 8 de septiembre a los Tribunales del Ejército y la Marina para
que procedieran en los juicios con la mayor rapidez posible. A partir de este momento se instaura un régimen de terror y persecución indiscriminada, sin ninguna garantía jurídica, en simulacros de tribunales dirigidos por militares, situación que se mantendrá luego durantes décadas.

15 de septiembre de 1936

Y a solo dos meses después del inicio de la rebelión Franco ya emite y firma la primera disposición directamente dirigida contra la Masonería y que dice 11:

Artículo 1º.- La francmasonería y otras asociaciones clandestinas [más adelante queda probado que se refería a los clubes rotarios y sociedades teosóficas] son declaradas contrarias a la Ley. Todo activista que permanezca en ellas tras la publicación del presente Edicto será considerado como crimen de rebelión.

Artículo2º.-El cobro o pago de cotizaciones a favor de dichas asociaciones serán considerados como crimen de rebelión, sin perjuicio de la multa de
5000 pesetas que puede ser además impuesta por la Junta de Defensa Nacional.

Artículo 3º.- Toda pieza de identidad, recibos, correspondencias, emblemas, etc. deberán ser quemados por sus poseedores en los tres días siguientes a la publicación del presente Edicto; pasado este plazo, el descubrimiento de dichos objetos, sea en la persona de los interesados, sea en su casa, será considerado como crimen grave de desobediencia, sin perjuicio de la multa de 10.000 pesetas fijada por la Junta por este motivo.

Artículo 4º.- Los escritos de propaganda relativos a las asociaciones en cuestión serán considerados incursos en el Artículo 7 del Decreto del 3 de Septiembre último y deberán ser destruidos en un plazo máximo de tres días por sus poseedores.

Artículo 5º.- Los inmuebles pertenecientes a las susodichas asociaciones serán confiscados por mis representantes y aplicados al uso que ellos determinen. Las casas alquiladas serán igualmente evacuadas y puestas a disposición de sus propietarios respectivos.

Aunque los fusilamientos y aniquilación de la Masonería comenzaron desde los primeros instantes de la sublevación militar es a partir de este Edicto que se oficializa legalmente la cruzada antimasónica. Durante el año 1936 fueron “depurados” todos los militares masones, y
hay que recordar que ya en 1935, siendo Franco Jefe del Estado Mayor ya cambio de destino a seis generales considerados como tales. Son expresivos, como ejemplos históricos de la represión, el fusilamiento en los primeros días de la rebelión de treinta masones de la Logia Helmatia de Salamanca, treinta de la Constancia de Zaragoza, quince de la Zurbano de Logroño, siete de la Libertador de Burgos, siete de la Joaquín Costa de Huesca, diecisiete de la Hijos
de la Viuda de Ceuta, veinticuatro de la Trafalgar de Algeciras, nueve de la Resurrección de La Línea, tres de la Fiat Lux de La Línea. En Málaga lo fueron ochenta presos políticos, fusilados bajo la pena de ser masones.

El periódico ABC del 23 de septiembre 193612 publica la siguiente noticia de Granada:… se apoderaron de los ficheros de las dos logias masónicas que existían en la capital e hicieron prender a todos los masones. En camiones los trasladaron al vecino pueblo de Viznar, donde fusilaron a los venerables, y después de tener encarcelados varios días a todos los demás los condujeron al campo y les obligaron a cavar sus propias sepulturas, tan pronto las terminaban eran muertos a tiros… Salvo raras excepciones todos los masones, y en muchos casos sus allegados también, que no habían podido huir de la zona controlada por la rebelión fueron fusilados. Read more

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“La Masonería no es un lobby, es un círculo de sociabilidad”

orienteEl programa de la Cadena SerA Vivir que son dos Días“, que conduce Javier Del Pino, entrevistó al catedrático de Historia de la Universidad Pontificia de Comillas y Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia Pedro Álvarez, que comenzó hace más de 40 años a estudiar la Masonería en el Archivo de Salamanca. “El Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo confeccionó una serie de expedientes que fueron terribles porque valía todo. Una acusación sin probar era suficiente para encausar a una persona. Nos encontramos con la existencia de 80.000 expedientes por acusaciones masónicas cuando en realidad durante la II Republica y la Guerra Civil apenas había 5.000 masones en España. Esto puede dar una idea del aparato de persecución y represión que se montó para erradicar una institución por encima de todo“, explicó Álvarez. No obstante, el historiador recordó que esta situación vivida por la Masonería en España no fue extraordinaria. “Todos los regímenes dictatoriales de izquierdas y de derechas han prohibido a la Masonería. ¿Por qué? Por su esencia, por su naturaleza democrática“.

En la entrevista, que puede escucharse íntegra aquí, el historiador explicó que en los países anglosajones, de larga tradición democrática, no existe prevención sobre el conocimiento público de la membresía. Sin embargo, el secreto iniciático es propio de la masoneria. “La Masonería sera siempre secreta, porque para entrar se necesita pasar unos ritos de iniciación y eso es totalmente personal. Es como el que se enamora. Si tú estás hablando a otra persona que no se ha enamorado nunca de lo que es el enamoramiento, esa persona te va a entender racionalmente pero no integralmente“.

Álvarez define al masón como una persona que pretende una fraternidad por encima de las ideologías políticas y religiosas entre los miembros de las logias y que cree en un perfeccionamiento moral a través de los trabajos que se hacen en logia mediante un sistema didáctico de símbolos y ritos. La Masonería, añade el historiador, “tiene una dimensión Política, pero Política con mayúsculas, no partidista de partidos políticos sino de constructores de la ciudad, que eso es la polis“.

¿Es la Masonería un lobby? La respuesta de Álvarez es rotunda: “No, es un círculo de sociabilidad, que es distinto. Un lobby encierra una relación para conseguir un poder o mantenerse en ese poder económico, político, religioso… un círculo de sociabilidad es un espacio, un laboratorio. Las logias son lugares cerrados que permiten una relación entre sus miembros, una comunicación al margen de intereses políticos o religiosos determinados“.

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La imagen que la gente tiene de la Masonería

Ricardo Serna

Hace dos semanas, tres veinteañeras universitarias hablaban animadamente entre ellas en el interior del tranvía, mientras se desplazaban hacia el campus poco antes de las nueve de la mañana. Yo viajaba en el mismo convoy, muy cerca de ellas, y todos íbamos casualmente al mismo sitio: a la universidad. De pronto, una dijo a sus amigas que su profe de Contemporánea —de Historia Contemporánea, quiso decir— le había encargado hacer una reseña sobre un libro de contenido masónico. ¿Ma… qué? —interrogó otra, como preguntando qué diantre era eso de la Masonería—. Y entonces, la tercera aclaró a las demás que la Masonería era «una organización secreta que, durante la República española, hacía misas negras y perseguía a los curas y las monjas». Textual.

Mandil-de-maestro-del-Rito-EscocesDebemos explicar que las chicas eran cultivadas y bien educadas, pero en absoluto se las veía finolis ni meapilas; eran chicas normales y corrientes, ubicadas probablemente en familias de extracción media.

Inmediatamente, la primera matizó la definición dada por su compañera puntualizando que la Masonería no era exactamente eso, sino más bien «una secta de anticlericales y gente de extrema izquierda». También textual.

Apenas les dio más tiempo para recrear nuevas definiciones del término; el tranvía llegó a la parada de la plaza de San Francisco y allí nos apeamos los cuatro. Ellas, unos metros por delante de mí. Y el caso es que, a pesar de mi discreción habitual, no pude por menos que acelerar el paso para alcanzarlas y decirles que la información que tenían de la Masonería no era fiable; incluso les aconsejé que leyesen un libro genérico acerca de la historia de la Orden, escrito por un reconocido historiador del tema.

Me miraron extrañadas al principio, con cierta prevención, como quien no se fía del tipo extraño que inopinadamente las aborda y se mete donde no le llaman. Comprensible. Luego, cuando percibieron mi buena intención, cambió la actitud de las jóvenes, y hasta me dieron las gracias al final por mi repentina intervención. Fuimos los cuatro juntos hasta el pórtico del campus y allí nos despedimos con simpatía y cordialidad.

Contamos esta reciente anécdota porque resulta sorprendente que todavía hoy, con medio siglo casi de sistema democrático a las espaldas, un gran porcentaje de universitarios de este país tengan, de la Francmasonería, la misma o parecida imagen que se podía tener de ella, en los círculos conservadores, en 1935. Entonces, la media España tradicional y católica sí tenía determinados motivos para contemplarla negativamente desde el subjetivismo, pero parece sorprendente que a fecha de hoy se siga opinando igual de esta institución con tanta raigambre en buena parte del planeta.

No vamos a negar que cada vez son más los españoles informados y leídos, pero no nos engañemos:la mayor parte de nuestros conciudadanos sigue creyendo que la Masonería es una cosa bien antigua, rara y secreta, cuando no siniestra y complotista, contraria en cualquier caso al poso cultural judeocristiano que conforma las raíces históricas de las sociedades europeas occidentales.

Se reconozca o no, desde la calle aún se identifican las logias con las épocas de republicanismo, sobre todo con la II República y los umbrales de la guerra civil, y se asocia siempre a los masones con movimientos antimonárquicos o insurreccionales proclives al anticlericalismo iconoclasta.

Es verdad que algunas logias y obediencias de antaño mantuvieron furibundas posturas anticlericales; y que algunos iniciados, afiliados en aquel entonces a partidos republicanos o a sindicatos de signo radical, pudieron coprotagonizar a título individual ciertos episodios lamentables que hoy son mera historia, como la quema de conventos en la Barcelona de la Semana Trágica (entre el 25 de julio y el 1 de agosto del año 1909), o las sacrílegas exhumaciones de cementerios cenobiales en los conventos saqueados en la ciudad condal, en Madrid y en otras capitales de provincia. Está claro que la Masonería, como institución, nada tuvo que ver con estos desmanes u otros episodios similares, aunque la leyenda negra señaló a la Orden del compás y la escuadra como la instigadora en la sombra de algunas de esas atrocidades históricas.

Aquella Masonería que antaño apoyó decidida y públicamente los movimientos republicanos y anticlericales, y que acogió en su seno a miembros radicales del sindicalismo anarquista, fue una Masonería teñida por la nefasta influencia política y el partidismo insolente, convirtiéndose por dichas razones en ágil correa de transmisión de una determinada ideología que acabó por dañar sensiblemente a las logias en el centro neurálgico de su esencialidad. La Masonería se politizó de tal forma que al final hubo de tomar partido. Y lo tomó, ya lo creo que lo tomó. Es posible que la coyuntura política del momento no diese opciones distintas, no lo sabemos con certeza, pero los hechos están ahí. Y de aquellos barros vienen estos lodos. Han pasado tres décadas largas desde que la Masonería regresó a sus aposentos españoles tras el fallecimiento del general Francisco Franco. Y este tiempo debería haber bastado para aclarar las cosas y enviar a los ciudadanos un mensaje sereno, claro y unitario: la Francmasonería no es en realidad lo que se dijo que era, incluso a pesar de las innegables y muy dañinas inclusiones políticas que horadaron sus esencias y su sentido último. Parece inexplicable que una persona culta y joven pueda definir esta Orden a día de hoy como una secta oscura y perversa al servicio de quién sabe qué terribles y extraños intereses. Definiciones peores y más erróneas hemos oído, no obstante, en estos últimos tiempos.

En treinta años, la Masonería ha tenido tiempo de limpiar su emborronada imagen social, de paliar su mala prensa, de romper con el pesado lastre de su leyenda tenebrosa. Pero las ocasiones de hacerlo se han malgastando neciamente por diversas razones. Entre ellas, por la pugna interna desatada, desde antes incluso de 1983, entre las distintas potencias masónicas, al objeto de dominar los horizontes interiores.

Nos parece lícito preguntarnos por qué motivo se piensa todavía que las obediencias masónicas tienen carácter anticlerical, secreto o conspirativo. Es verdad que en democracia se han convertido en asociaciones reconocidas y legales; es cierto que algunos masones, a título individual, han procurado hacerse visibles para explicar las cosas como es debido, pero es obvio que el mensaje adecuado no ha llegado a las calles ni ha calado en el ambiente. El esfuerzo de unos pocos ha sido insuficiente para poner los puntos sobre las íes. Y por otro lado, el hecho de que las logias mal llamadas liberales estén abanderando, desde hace cuatro o cinco lustros, el combate en pro del laicismo, tampoco ayuda demasiado a que la sociedad se desenganche por fin de los viejos clichés. El ciudadano de a pie no asocia a los masones con ideales de presente, y menos aún con retos o proyectos de futuro, sino que los contempla como miembros de una asociación trasnochada sumida en la hojarasca otoñal de nuestro pasado patrio; una institución anacrónica, en cualquier caso.

Nos reunimos con tres iniciados en las logias, uno integrado en la denominada Masonería regular y los otros dos en la liberal. Y los tres, curiosamente, nos expresan su convencimiento de que la institución debe adaptarse al presente buscando la renovación de cuadros y un cambio sustancial en el fondo y la forma del mensaje. «El tiempo de los dinosaurios ya pasó, y lo que toca es replantearse las cosas con ojos de modernidad y de sentido común y trabajar de lo lindo. Y no precisamente —señalan con énfasis— en pro del laicismo o del aborto libre (asuntos extramuros de los talleres que afectan a muchas sensibilidades y fomentan filias y sobre todo fobias, nos explican), sino en la senda de mejora del ser humano, en la construcción del yo íntimo de los iniciados, en la concienciación de que el ser humano es un templo digno de cultivo, de atención y perfeccionamiento».

Cuando ellos mismos se expresan de esta forma y no parecen tener desacuerdos de hondura en lo que dicen, nos parece que convendría reparar esos rotos, o de lo contrario esta organización no hallará el camino franco para volver a ser tomada en serio en este país a medio o largo plazo. La fraternidad debería instruir con ganas a sus nuevos aprendices, tanto cultural como espiritualmente, y enseñarles lo que de verdad significa ser hombres libres y de buenas costumbres. Nada como volver a las raíces para renovarse en condiciones.

 

Joya.-Escuadra-y-geometrias-de-Pasado-V.·.M.·.Los principios elementales del pensamiento masónico siguen sin conocerseA veces, lo que es peor, ni tan siquiera dentro de las logias. No estaría mal —me consta que a muchos masones les encantaría— que los responsables últimos de las numerosas obediencias y tendencias masónicas que cohabitan en España, que son más de veinte, se sentasen alrededor de una mesa para dialogar, zanjar pleitos intestinos y formar luego un frente común que, reconociendo y respetando las diferencias entre unos y otros, ofreciesen sin embargo una imagen única y sólida a los ojos de lo que se viene llamando «mundo profano», cantera única y frágil de la que se alimenta la institución. No desconocemos que se están dando los primeros pasos en este sentido en el seno de las obediencias liberales, pero son avances lentos y poco aireados, de los que no se percata casi nadie en la sociedad civil.

«Los masones —nos dicen ellos mismos desde su deseo de anonimato— deberíamos mostrarnos, tanto hacia dentro como hacia fuera, como lo que decimos ser: hermanos. Y como tales, enseñar a nuestros conciudadanos los valores intrínsecos de esta fraternidad, que no debe buscar otra cosa distinta al mejoramiento de los individuos. Después, la extensión social de esos valores dependerá de los iniciados en particular, de su quehacer y buen ejemplo como ciudadanos responsables». No podemos estar más de acuerdo. Es preciso que la Masonería se modernice, que abandone por fin los antiguos traspiés y las viejas infecciones nocivas, que deje de agitar banderas que no le son propias y trabaje resueltamente en ese cambio de imagen tan necesario para sus propios intereses.

Que se sepa que los masones no hacen política partidaria ni ideológica, y que no andan por ahí —creemos— persiguiendo curas ni conspirando en el interior sombrío de sus templos, sino laborando por la consecución de fines más constructivos, en especial en pro de las personas y su idiosincrasia moral.

Los tiempos han cambiado, y algunos estudiosos del tema damos por sentado que la Francmasonería también ha mudado sus ideas impropias y ha dejado atrás sus metas inapropiadas y caducas; y si no lo ha hecho del todo aún, estaría bien que concluyese cuanto antes el proceso inevitable de actualización.

Sería deseable, y con esto acabamos, que esas tres simpáticas jovencitas del tranvía consiguieran en breve respuestas claras a su laguna de ignorancia sobre qué es la Masonería, y que no fuera yo precisamente quien tuviera que dárselas.

Ricardo Serna
Ricardo Serna es Licenciado en Filosofía y Letras, Diplomado en Estudios Avanzados de Literatura Española y escritor. Ha publicado hasta la fecha catorce obras, tanto de ensayo como de novela, relato y poesía. Fue profesor de Literatura Española. Es miembro del prestigioso Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española [CEHME, Universidad de Zaragoza].
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Masonería y Movimiento Obrero

Alberto VALÍN FERNÁNDEZ
Departamento de Historia, Arte e Xeografía.
Facultade de Historia.
Universidade de Vigo

AITPor primera vez en la historiografía, se teoriza en este trabajo sobre las influencias, concurrencias e interrelaciones de índole emblemática e ideológica que existieron entre estas dos culturas políticas: la francmasonería y el obrerismo. Para ello el autor, partiendo de un cuestionario de trabajo preliminar, intenta darle respuesta a éste, desarrollando un reflexivo discurso en torno a los probables orígenes causales de aquellas diferentes adecuaciones o asimilaciones iconográficas e ideológicas habidas entre estas dos culturas políticas, como: la acción filantrópica y de cohesión social llevada a cabo por la masonería con respecto al proletariado; la influencia que, en el movimiento obrero, ha tenido el constructo “masón=revolucionario”; y la tradición revolucionaria burguesa o liberal, recogida también por el obrerismo, de apropiarse de la iconografía y algunos rituales masónicos para proyectar “instrumentalmente” sus categorías ideológicas.

Apuntes preliminares

Antes de comenzar a desarrollar estas reflexiones sobre un tema históricamente tan difícil de constatar, calibrar y valorar y, por otro lado, tan problemático para mí a la hora de pergeñar sobre él una tejida malla teórica con trama y urdimbre lo suficientemente apretadas, permítaseme iniciar este discurso con un brevísimo circunloquio “agulhonianamente” egohistórico sobre el tema en cuestión.

En realidad, llevo más de dos décadas detrás de la realización de un ensayo introductorio como el que a continuación ofrezco al lector. Desde que comencé esta masonológica línea de investigación histórica hace ahora veinticinco años y debido a las -para mí siempre llamativas- coincidencias que encontré entre la iconografía de la A.I.T., el criterio libertario y la masonería, comencé a modelar un personal y deductivo constructo teórico, sobre este tema, en torno al encuentro de dos culturas políticas de tanta trascendencia en la historia contemporánea universal, y del cual, por cierto, no encontraba en todos los catálogos bibliográficos que consultaba ninguna pequeña referencia y, obviamente, ninguna monografía que se hubiese ocupado de él; es decir, que, historiográficamente, ningún investigador se había interesado por aquello que yo, cada vez con más fuerza, veía tan ostentosamente claro.

Si durante aquellos primeros años del decenio de los ochenta, no me atreví a llevar a cabo la correspondiente tarea de abordar esta cuestión con la suficiente determinación fue, primero, por realizar la correspondiente autocrítica y saberme no preparado todavía al carecer de la correspondiente madurez intelectual para poder desarrollar una reflexión teórica de esa envergadura y, segundo, por esa inexistente presencia de precedentes historiográficos recientes -y, por ello, asequibles- que abordasen, directa y generalmente, esta interesante línea de investigación.

Desde aquellos momentos iniciales de mi aprendizaje en el oficio de historiador, trabajando de técnico archivero en el fondo Masonería del hoy denominado Archivo General de la Guerra Civil Española de Salamanca, y a raíz de esas personales lucubraciones alrededor del citado e íntimo constructo sobre ese curioso “encuentro”, siempre me han rondado en la cabeza complicadas incógnitas empujadas o determinadas por toda una compleja serie de concomitantes similitudes como, verbigracia:

¿Por qué tanto símbolo idéntico en la masonería y el societarismo; tanta aparente concordancia moral y hasta organizativa entre ambos; tanta semejanza a la hora de entender al grupo con el mismo y “tribal” sentimiento identitario entre ácratas y masones; tanto chocante paralelismo místico a la hora de entender la propia “Idea” por parte de cualquier masón o cualquier bakuninista?

¿Sirvió la francmasonería de escuela filosófica, moral y hasta organizativa de una parte destacada del primer movimiento obrero?

¿Por qué hubo tanto líder del societarismo que practicó al mismo tiempo una especie de doble militancia al pertenecer -y hasta destacarse- en la organización masónica, conocido el hecho irrefutable de que esa secreta forma de sociabilidad fue siempre dominantemente burguesa?

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Libro de Oro de la Respetable Logia de Beneficencia de Josefina

Libro de Oro de la Respetable Logia de Beneficencia de Josefina

Hace doscientos años, los aires de la Revolución Francesa habían entregado el poder absoluto al joven y ambicioso general Napoleón Bonaparte, reconvertido en Emperador e iluminado por la idea de extender el dominio francés al mundo y con él los ideales de la Revolución, al menos aquellos que fueran de su interés.En contraste, el mayor imperio hasta el momento, España, languidecía regido por una decadente familia real en la que se enfrentaban el rey Carlos IV y su heredero, el príncipe Fernando.

Entre 1808 y 1814 el territorio peninsular se convertiría en campo de batalla en el que no solo se dirimía la independencia de España, sino el dominio global de las nuevas potencias, Gran Bretaña y Francia. La eclosión de los valores representados por la Revolución Francesa había calado en buena parte de la ciudadanía española más ilustrada, que veía en ellos la fórmula del progreso frente al oscurantismo en que sumergía a aquella sociedad el excesivo peso de los retrógrados planteamientos de sus estamentos más conservadores con buena parte de la nobleza y el clero al frente.

En esta situación de guerra, con ingredientes de contienda internacional y enfrentamiento civil, la ciudad de Madrid vivía los momentos más difíciles hasta entonces de su larga historia. No es objeto de este trabajo narrar acontecimientos sobradamente descritos y analizados, sino aproximarse a la experiencia masónica vivida en aquellos momentos por un grupo de contemporáneos, español en su mayoría y evidentemente afrancesado en su totalidad, a través del reflejo que de ella dejaron en lo que constituye el documento esencial para reseñar la vida de un taller masónico, su Libro de Actas.

Este Libro de Oro abarca el período comprendido entre el 8 de febrero de 1810 (17 de noviembre de 5809 en su datación masónica) y el 10 de septiembre de 1811. No nos relata la historia completa de la Logia, pues ésta tuvo vida masónica antes y después de celebrar las reuniones que quedaron reflejadas en este volumen. Conservado en el Archivo Histórico Nacional, procede del Tribunal de la Inquisición, donde llegó muy probablemente tras ser requisado y servir como prueba para la persecución de los masones llevada a cabo por este tribunal, que fue restaurado por el rey absolutista Fernando VII.

Más sobre el autor

Corral Baciero, ManuelCURRÍCULUM de Corral Baciero, Manuel

Manuel Corral Baciero (1952, Peñaranda de Bracamonte) es Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo e Imagen Visual y Auditiva); Diplomado en Estudios Especiales RTV; Titulado en Programación RTV y Master en Documentación. Ha trabajado en RTVE desde 1973, desempeñado múltiples tareas entre las que figuran desde la elaboración y presentación de programas hasta el desempeño de altas responsabilidades institucionales.
Posee, entre otras distinciones, el Premio nacional Fin de Carrera; premios por varios programas de radio y televisión; Colectivo “Ondas 1977 – Servicios Informativos TVE”; Ampe de oro y plata; Bronce ‘Laus 92′; Medallas de oro colectivas en el Festival de Cine y TV de Nueva York; Premio IBM “Leonardo da Vinci” de Periodismo.
Ha sido profesor invitado y conferenciante en múltiples congresos especializados y centros de formación superior. Creativo y guionista para diferentes objetivos de comunicación empresarial e institucional. Editor de publicaciones y colaborador esporádico en diversas generales y especializadas.
Es autor y traductor de obras de temática diversa, especialmente relacionadas con masonería, crítica social o microhistoria.

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Quinta da Regaleira: síntesis de religiones, espiritualidades e iniciaciones

masoneria Regaleira

El enigmático y sorprendente monumento del paisaje cultural de Sintra esconde en sus jardines un diálogo continuo entre el cristianismo y el paganismo y símbolos que evocan diferentes religiones. Fue mandada construir por Antonio Augusto Carvalho Monteiro, un portugués católico, monárquico y masón. Un hombre universal y confraterno que dejó en este terreno su testamento espiritual

La sierra de Sintra esconde en medio de su reconocida belleza una de las fincas más deslumbrantes de Portugal. La Quinta da Regaleira, hoy propiedad del ayuntamiento local, puede considerarse una verdadera joya simbólica. A simple vista contiene un precioso palacio, una bonita capilla y unos fantásticos jardines con grutas y fuentes. Pero basta detenerse un poco en cada uno de sus rincones para entender que este lugar es algo mágico por los símbolos que contiene. “Es unverdadero diálogo entre el cristianismo y el paganismo”, explica a ABC José Manuel Anes, profesor e investigador de las espiritualidades y religiosidades . “Es un revivalismo puro”, añade.

Fue construida con el fin de ser residencia estival de la familia de Antonio Augusto Carvalho Monteiro, un portugués nacido en Brasil en 1848, que heredó de su padre una gran fortuna. Licenciado en Derecho en Coimbra, destacó por su patriotismo, por ser un grancoleccionador y por ser un filántropo. “Era monárquico y católi

co, un hombre de convicciones pero al mismo tiempo confraterno”, afirma Anes, quien estudia la Regaleira o desde 1989 y ha publicado varios libros sobre la misma. El multimillonario portugués compró la finca a finales del siglo XIX en subasta pública y contrató al arquitecto, pintor y director de teatro italiano Luigi Manini para que llevase a cabo su proyecto. Fueron 14 años de trabajo en este amplio terreno del centro de la villa en el que se cuidaron todos los detalles. “Invoca con esta obra los tiempos en los que Portugal fue una gran nación, la época manuelina”, resalta José Manuel Anes. La construcción se llevó a cabo entre 1904 y 1910.

Santuarios

ojo--644x362En su opinión, una de las grandezas que esconde este espacio son los dos santuarios. Por un lado, la capilla cristiana, templaria, “muy interesante, donde en la entrada tenemos a San Antonio y a Santa Teresa de Ávila, nombre que dio a sus nietos”. Dentro hay varias cruces templarias y de la orden de Cristo, “que llevaron a cabo los grandes descubrimientos”, puntualiza. El otro santuario es la gruta de Leda, personaje de la mitología. Una mujer muy guapa de quien Zeus se enamora y se disfraza de cisne. La muerde para fecundarla. “Lo que es fascinante es que él siendo católico colocó a un Dios fecundando a una mujer, y la figura central en la capilla cristiana es el Espíritu Santo descendien

do sobre María”, explica el profesor para quien Carvalho Monteiro “no es herético sino universal. No es nada ofensivo sino que respeta símbolos de otras religiones”.

 

hermes

Junto al muro de entrada encontramos las estatuas de nueve dioses grecorromanos. Juega con los símbolos de todos ellos. “Hay símbolos que son universales y pasan de religión a religión. Es una prueba de inteligencia de las religiones mantener esos símbolos”, opina Anes. Ya en los jardines encontramos una arquitectura muy interesante: pozos, grutas y laberintos subterráneos. Siempre jugando con la idea deldescenso a los infiernos y la resurrección a la luz, “que es lo que dicen casi todas las religiones, y él como católico creía en la resurrección”.

pozo--644x362El pozo iniciático es una torre invertida de casi 27 metros con acceso a través de una monumental escalera en espiral. Un espacio conconnotaciones herméticas y alquímicas donde se intensifica la relación entre el cielo y la tierra. “El pozo tiene nueve niveles que son los nueve círculos del infierno de la Divina Comedia de Dante”, interpreta el historiador. “Después tiene una salida para la luz porque ese es el objetivo, se muere para resucitar”, añade. Al descender el pozo encontramos en el centro la Rosacruz. Recuerda que las fraternidades iniciáticas en sus rituales “simulan la muerte del candidato”. Es algo que también encontramos en otros jardines, como el de Stourhead en Inglaterra, donde su propietario explicó a sus amigos que representó allí el sexto capítulo de Eneida de Virgilio, el descenso a los infiernos. “Hay referencias a los templarios, a la masonería, pero la cristiana”, asegura José Manuel Anes. “Encontramos el ojo delta con la cruz templaria, el lema de los templarios masónicos. Pero está representada una masonería conservadora, cristiana y tradicionalista”, afirma.

La Regaleira se convierte en algo exótico, interesante y misterioso a la vez que extraño, cuando se intenta descifrar los símbolos. El profesor Anes, doctorado en Antropología Social, llama la atención al hecho de que la masonería que se encuentra en esta quinta es “conservadora” y en Portugal fue substituida a finales del siglo XIX por la masonería republicana, progresista. Regresaría únicamente en 1990, con la Gran Loja de Portugal, de la que Anes fue Gran Maestre. Carvalho Monteiro pasó a la historia por ser un filántropo y mecenas, “que quiso dejar aquí su testamento espiritual”. Allí vivió sus últimos años, desde que falleció su mujer Perpetua hasta su muerte. Su hijo Pedro lo heredó pero tuvo muchas dificultades económicas y acabó vendiendo la finca a lafamilia alemana DŽOrey. Llegó a organizar ceremonias de iniciación con un grupo reducido de personas, “entre ellasFernando Pessoa quien en algunos de sus poemas habló de la Regaleira”. Ceremonias secretas que no se sabe si llegaron a ocurrir con su padre aunque “toda la escenografía estaba montada”, resalta el investigador portugués. “No es un palacio masónico sino universal, tiene un poco de todo”, puntualiza.

Fundación Cultursintra

La familia alemana acabó por vender la Regaleira a la fundación japonesa AOKI en los años 80 quien intentó convertirla en un hotel, planes que se vieron interrumpidos cuando se abrió el proceso para su clasificación como patrimonio cultural. De esta forma el ayuntamiento de Sintra logró adquirir la Regaleira y constituyó la fundación Cultursintra, hoy responsable de su gestión. Los españoles son los turistas que más visitan este lugar aunque todavía no es tan conocido como el Palacio da Pena, otro de los monumentos de Sintra. Este ejemplo de “revivalismo manuelino” sigue sorprendiendo a los que por allí pasan. Un viaje por la tierra, un descenso a la oscuridad y un ascenso a la luz. Grutas, pozos, fuentes, cascadas, túneles y puentes. Un jardín armónico y un palacio monumental. Un lugar para regresar.

 

Fuente: ABC

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Freemasons Arms, el bar donde se fundó el fútbol hace 150 años

La taberna masónica ubicada en el centro de Londres fue el lugar donde se establecieron las primeras reglas del balompié.

 
El sitio histórico no ha sido destacado en los festejos de los 1560 años de la FA.©
 

A pocos metros de la estación de Metro Covent Garden, en pleno centro londinense, se encuentra Freemasons Arms. Podría ser una taberna como las cientos que hay por toda la capital inglesa, salvo por un detalle muy particular. Allí, el 26 de octubre de 1863, tuvo lugar la reunión de los 11 clubes y colegios más elitistas de la ciudad, y en la que se terminó constituyendo la Federación Inglesa de Fútbol.

Aunque originalmente esta taberna -vinculada al mundo de la masonería londinense, específicamente a la Gran Logia Unida de Inglaterra, por entonces la organización masónica más importante del mundo-, se hallaba desde 1775 en Great Queen Street, precisamente donde se llevó acabó el encuentro fundacional, hoy la Freemasons Arm, que sustituyó a la Freemasons Tavern, se ubica en Long Acre 81-82, a pocos metros del anterior edificio, que fue consumido por un incendio en la década del 30.

En aquella reunión se redactó el primer reglamento del fútbol, que establecía, entre una de las 13 primeras reglas de esta actividad, que la pelota se jugaría exclusivamente con el pie, lo que provocó la furia de los partidarios de que se jugara también con las manos, variante que posteriormente derivaría en el rugby, en honor a la ciudad donde aparentemente comenzó a jugarse.

El reglamento fundacional del hoy deporte más popular del mundo sería aprobado en la sexta y última de las reuniones que se produjeron en los siguientes 44 días, acontecida el 8 de diciembre. Publicado por John Lillywhite, el primer partido jugado de acuerdo con sus normas tendrá lugar tan pronto como el día 19 de diciembre del mismo año 1863. Lo disputan los equipos del Barnes y del Richmond, y tiene lugar en el Limes Field del Barnes. Su resultado fue un insulso 0-0.

Curiosamente, pese a ser reconocido como el lugar donde se fundó el fútbol, Freemasons Arms poco y nada resalta tamaño hecho histórico. Apenas un pequeño cuadro, donde luce un antiguo zapato de fútbol, que no trae especificada la data de uso, y algunos artículos de principios del siglo XX. De la reunión de los 11 delegados de 1863, ningún asomo de recuerdo u homenaje. En su fachada no existe ni una placa recordatoria de la Federación Inglesa. Tampoco hay una en el lugar de la taberna original, a pocos metros de ahí, donde hoy se encuentra el Freemasons Hall.

“Cuando se cumplieron los 150 años, se debió al menos hacer una mención por parte de los dirigentes al lugar donde comenzó todo. Si fueron capaces de mandar a hacer una bandera especial por los 150 años, al menos se pudo hacer algo simbólico con el lugar donde se crearon las primeras reglas”, cuenta Simon Carr, periodista del Daily Mirror.

Fútbol y cerveza

Pese a que los hinchas se sienten decepcionados por la escasa, por no decir nula mención al hecho de la fundación del fútbol, cientos de londinenses prefieren este lugar para sentarse a ver y disfrutar los diversos partidos que se muestran a través de las cuatro pantallas que adornan el lugar.

“La gente viene acá simplemente porque sabe de una u otra manera que se inventó el fútbol. Bueno, también porque se sirve buena cerveza y la comida es bastante buena. Pero el gran gancho es el tema de la famosa reunión de hace 150 años. De hecho, como hace poco se produjo ese aniversario, muchísimas personas venían a tomarse fotos al lugar, como para tener un simple recuerdo”, cuenta Richard Perry, uno de los meseros del lugar, fanático de Arsenal.

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¿Existe una literatura masónica?

Fuente: Museo Virtual de Historia de la Masonería

Bajo la denominación de literatura masónica se comprenden una serie diversa de escritos; desde los textos de las partituras musicales concebidas para el oficio masónico (por ejemplo, la letra prestada por el masón Emanuel Schikaneder a las piezas específicamente masónicas compuestas por Mozart), hasta los relativos a rituales masónicos (oficiales o no), pasando por las planchas o trabajos relativos a historia, principios, etc. de la Orden, incluida también la correspondencia oficial girada entre logias, o los reglamentos y normativa de cada Obediencia, etc.

Pero por otro lado, también existe una literatura generada por masones inspirada, en mayor o menor medida, por la cultura y valores más positivos de la Orden tales como la paz, la fraternidad, el recurso al simbolismo como medio de expresión suprarracional, etc.

Ciertamente, al estudiar la obra literaria de algunos de los masones seleccionados en este Museo Virtual, resulta extremadamente difícil determinar las líneas de influencia específicamente masónica que aparecen reflejados en los temas y detalles de cada una de sus obras. A fin de cuentas, los llamados “valores masónicos” no son algo exclusivo de la Orden, sino que forman parte de lo más noble de la naturaleza humana, con independencia de las formas o credos que adopte. Aun con tales matices, merece la pena presentar algunos autores masones con sus obras confiando en que el lector sabrá suplir tales obstáculos.

Museo Virtual de Historia de la Masonería (M:.H:.M:.)

 

  ¿HAY UNA LITERATURA MASÓNICA?

Podemos preguntarnos con toda legitimidad si existe o no una literatura masónica propiamente dicha. Cuestión que, si bien es muy debatida en algunos foros, no nos ofrece la mínima duda.

Parece indispensable dejar constancia de que, bajo la denominación genérica de literatura masónica, se encuadran una serie de muy diversos escritos. Pongamos un ejemplo: los textos de las partituras musicales que se conciben para el oficio ritual, entrarían sin problemas en este apartado, igual que los reglamentos de logias y obediencias, las recopilaciones de actas, la correspondencia postal y el resto de documentos escritos que genera de hecho la actividad propia de los talleres. Ni que decir tiene que las planchas selectas de los francmasones también formarían parte de este cajón de sastre literario; a éstas, probablemente, sí podríamos considerarlas como textos literarios en el más estricto sentido del término, aunque solo a las más escogidas y bien confeccionadas, que son las menos.

Es evidente que nosotros no queremos hablar aquí de toda esta literatura de gestión, sino exclusivamente de la que denominamos literatura creativa, es decir, de la que nace de la imaginación del escritor o de su personal experiencia comunicativa como autor original y distintivo.

Algunos escritores han generado obras en las que se nota algún tipo de espíritu o inspiración masónicos. En esos títulos suelen aparecer los valores esenciales que predicaba la histórica Masonería, como la fraternidad, la igualdad, la paz social, la filantropía, la libertad de conciencia o la compasión respetuosa, y no suelen hallarse exentas de un simbolismo más o menos patente. Sin embargo, desde un punto de vista racional, resulta muy difícil determinar y concretar las líneas de influencia puramente masónicas, dada la universalidad de los valores aludidos; en realidad, la presencia de los mismos nada tiene que ver directamente con el hecho de que el autor sea o no iniciado en la Francmasonería. Por lo tanto, debemos señalar que no existe ni de lejos una literatura masónica propiamente dicha, como tampoco existe una arquitectura masónica ni una música masónica. Read more

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