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Masonería y música en España

música y masoneríaEstando las actividades masónicas dotadas de un alto grado de ritualización, la música ha desempeñado siempre un papel fundamental. La teoría pitagórica de las consonancias y el modelo musical platónico del universo físico fueron recogidos por Aristóteles, Arístides Quintiliano y Boecio y transmitidos hasta los filósofos, astrónomos y artistas de los siglos posteriores, como Kepler e incluso Leibniz.  Durante la Edad Media, la música era también considerada una suerte de «arquitectura». La «música de las esferas» no es sino el resultado de la armonía cósmica, el Gran Arquitecto del Universo es también el Gran Maestro Compositor del Cosmos.

Músicos Masones

Geminiani, Spohr, Clerambault, Gossec, Méhul, Mattheson, Philidor, Puccini, Salieri, Cherubini, Spontini, Hummel, Pleyel, Kreutzer, Mozart, Haydn, Sibelius, etc. optaron por su participación regular en las logias. Aquellos que eran músicos actuaban como tales ocasionalmente en alguna celebración especial, pero sin constituir clase o categoría diferente desde el punto de vista masónico.

En España tenemos constancia de numerosos masones músicos. La Logia fundada en Barcelona en 1748, que estuvo activa hasta 1751, y se recompuso y prosiguió sus actividades en 1755, precisamente bajo la dirección de un músico, Francisco Serrat; en marzo de 1756, ya se había incorporado a dicha logia al menos otro músico, Francisco Rossell (Archivo Histórico Nacional, Madrid, Inquisición, legajo 1723); en el proceso seguido por la Inquisición hallamos la declaración de otro músico, Manuel Planas.

Algunos tuvieron una actuación decisiva en defensa de sus hermanos de fraternidad. Es el caso del tenor Carlo Broschi, más conocido por el sobre nombre de Farinelli. Caballero de Puga escribió sobre él lo siguiente: «La importancia de aquellas [las logias], en que la mayoría de sus miembros pertenecían a la nobleza y a las clases influyentes, hizo que el Santo Oficio, para ponerse a cubierto, recabara del Rey la interdicción de la Orden, y Fernando VI, por decreto de 2 de julio de 1751, la prohibió en todo el reino, y dictó pena de muerte para todo aquel que la profesara, sufriendo muchos las torturas de la Inquisición, y debiendo otros su libertad al célebre músico Farinelli, que por medio de su gran valimiento con la Reina y de su intimidad con el Marqués de la Ensenada, logró hábilmente salvar a muchos dentro del mismo Palacio, dándoles comisiones de Real Orden para diferentes puntos de la Península y América, con objeto de alejarlos del peligro». Cuando tras abandonar Madrid en 1759 se instaló en Bolonia, recibió allí visitas de antiguos compañeros y amigos, entre ellos de los Condes de Montijo y de Fernán Núñez y del Duque de Arcas, y también de algunos compositores y escritores como Martini, Gluck, Mozart y Casanova, masones todos ellos (E. Caballero de Puga, Francmasonería. Ritual del maestro francmasón, seguido de la Historia de la Francmasonería y de la segunda parte de la Jurisprudencia Masónica, Madrid, Dionisio de los Ríos, 1888).

Otro músico que alcanzó celebridad en los años finales del siglo XVIII fue Carlos Ordóñez, vienés de origen español afiliado a la logia Zu den drei Adlern, que en 1786 se pasó a la nueva logia Zur Wahrheit al fundirse con otras dos: Zur Palmenbaum, a la que pertenecía el célebre clarinetista Anton Stadler, y Zur wahren Eintracht, en la cual había recibido W. A. Mozart el grado de Compañero el 7 de enero del año anterior, apenas una semana después de que F. J. Haydn presentase su candidatura para ser iniciado.

En la Gran Logia Nacional de España bajo los auspicios de José I, que fue su Gran Maestre desde su creación en 1809, sus actividades se centraban mayoritariamente en Madrid, donde está documentada la existencia de al menos siete logias. En la logia Beneficencia de Josefina, la casi totalidad de los músicos que en ella figuran son españoles: Francisco Adela, Juan Albertos, Juan Barneda, Antonio Hecht, Lorenzo Heik, Santiago Llagostera, Narciso Paz, Francisco Trigo y Felipe Valverde.

Con informaciones procedentes en su mayor parte de la documentación conservada en el Archivo Histórico Nacional (tanto de la sección Inquisición, en Madrid, como sobre todo de la sección Guerra Civil, departamento Masonería, en Salamanca, así como del Banco de datos del CEHME) se registran hasta el momento casi dos centenares de músicos. Figuran libretistas como Eduardo Jackson Cortés y José Jackson Veyán, Luis Fernández Ardavín, Palomino de Guzmán, José Caviedes, Eusebio Sierra o Miguel Ramos Carrión, así como compositores e intérpretes como José Rodoreda, Juan Cuyás, Jaime Llombart, Antonio Bonnin, Manuel Dordal, Conrad Ferrer, Joan Bonastre, Pedro Grau, Enrique Arbós, Manuel Nieto, Francisco Jiménez Delgado, Dionisio Granado, Manuel Chalons, Luis Napoleón Bonoris, Tomás Bretón, Apolinar Brull o Máximo Marchal, algunos de los cuales aún siguen en activo a principios del siglo XX, época a la que pertenecen Julián Benlloch, Juan Frívola, José Parera, Gustavo Pittaluga, Julio Gómez, Pau Casals, Eduardo Martínez Torner o Matilde Muñoz. No es ella la única mujer que figura en las logias, pues ya mucho antes encontramos en ellas a Ecilda Maciá de Lacal, Aurea Rosa Clavé o Clotilde Cerdá, más conocida por su nombre artístico de Esmeralda Cervantes, etc., etc.

También hay constancia documental de los masones de una orquesta de La Habana que constituían en 1890, más de las tres cuartas partes de la logiaAmor de Zaragoza, nº 272. Otro ejemplo fue la logia parisina de Saint-Jean de Palestine que estaba compuesta únicamente por miembros de la orquesta de Ópera-Comique, o de la «Philo Musicae et Architecturae Societas Apollinis» creada por la logia londinense At the Queen´s Head para difundir el pensamiento masónico a través de los conciertos públicos.

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Franco quiso ser masón

Diario 16.    29/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13.

Franco, por dos veces, intentó ingresar en la masonería, y en ambas ocasiones fue rechazado. La primera, cuando aún era teniente coronel, presentó su solicitud en la logia “Lukus”, de Larache. La segunda, ya en la República, y también fue rechazado.

Estos datos, bien avalados por una interesante investigación histórica llevada a cabo por el profesor José Antonio Perrer Benimeli, uno de los mejores especialistas en la materia, aparecen en el número correspondiente a Julio de la revista mensual “Historia 16″.

Dos negativas

La logia “Lukus” estaba formada por civiles y militares. Y fueron estos últimos quienes no aceptaron la candidatura de Franco. Según el testimonio del teniente coronel Morianes, los motivos alegados para no admitirle en la masonería fueron varios, aunque el principal de ellos se relacionaba con la aceptación por Franco del ascenso a teniente coronel, cuando se había comprometido, al igual que el resto de la guarnición de Marruecos, a no aceptar ascensos por méritos de guerra. Hubo otros motivos más, pero ninguno de ellos de índole estrictamente política.

La segunda vez que Franco quiso entrar en la masonería fue en 1932 y en Madrid. También esta vez fueron los militares los que se opusieron a su ingreso (Núñez de Prado, Cabanellas, Pozas Perea, Julio Mangada, Pérez Farras y su propio hermano, comandante Ramón Franco, entre otros). Este segundo rechazo también está avalado por la declaración Jurada del teniente coronel Morlanes.

A partir de esta segunda negativa, según los testimonios de algunos de sus compañero de armas, nació en Franco su obsesión antimasónica, una de las constantes en el perfil psicológico del dictador, que en muchas ocasiones rayó con la locura. Read more

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Orígenes de la Masonería en los EE.UU.

washington mason

El primer masón conocido en la historia de Estados Unidos fue John Skene. Había ingresado en la Logia número 1 de Aberden, Escocia, en 1682. Ese mismo año emigró a Norteamérica, instalándose en Burlington, estado de Nueva Jersey, del que llegaría a ser vicegobernador en 1685 y hasta su muerte en 1690.

El primer masón nacido en Estados Unidos fue Jonathan Belcher, natural de Boston, donde viera la luz el 8 de enero de 1681. Durante una estancia en Londres, Belcher se afilió a una logia masónica (1704). Fue gobernador colonial de Massachussetts y New Hampshire. Con el paso del tiempo, otros masones debieron emigrar a Norteamérica. Massachusstts y Pennsilvania en 1730 disponían de logias masónicas.

Henry Price es llamado a veces el «padre de la masonería norteamericana». Nació en Londres alrededor del año 1697, y emigró a Norteamérica en 1723. Visitando Londres en 1730, fue incluido en la logia nº 75 que se reunía en el café del Arco Iris (Rainbow Coffee House) y en abril de 1733, fue nombrado por la Gran Logia inglesa Gran Maestre Provincial de Nueva Inglaterra, autoridad que al año siguiente le sería extendida a toda Norteamérica. Murió en mayo de 1780.

El 23 de septiembre de 1743, Thomas Oxnard fue nombrado Gran Maestre de Norteamérica por Lord Ward, Gran Maestre de la Gran Logia de Inglaterra. Oxnard se había hecho miembro de la logia 1 de Boston el 27 de enero de 1736.

Quien quiera estudiar la historia de la masonería en las colonias norteamericanas durante la Guerra de la Independencia se encontrará con el obstáculo de no disponer apenas de documentos originales. A pesar de ello hay un considerable número de escritores masónicos empeñados en atribuir a la masonería un relevante protagonismo en la guerra de la Independencia y convertir a los principales dirigentes de la contienda en afiliados a alguna logia. Afirman, entre otras cosas, que la famosa «reunión de té» de Boston se fraguó en la logia de San Andrés; que todos los generales de George Washington eran masones y que los firmantes de la Declaración de Independencia también lo eran, así como todos los que firmaron la Constitución de Estados Unidos a excepción de uno. Pero ninguna de estas aseveraciones es correcta. Read more

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¿Hizo política la Masonería Española?

masonería española

Como expresó Martínez Barrio en su mensaje a la Asamblea anual de 1926, si bien la masonería no es un partido político y ni siquiera una asociación con fines partidistas, «por desgracia había un número considerable de masones que confundían las logias con vulgares asociaciones políticas». Y en un artículo titulado «Masonería y Política», publicado en 1929 en el Boletín Oficial del Supremo Consejo del Grado 33 para España se salía al paso de esta deriva que incluía también a muchos masones:

“Si por política se entiende el esfuerzo inteligente, sistemático y humano para emancipar al hombre, a la familia y a la sociedad de las preocupaciones, de la ignorancia, de los privilegios y de las ruindades, a nuestra Orden hay que situarla en la cumbre de la política.

Si por política se entiende la acción educativa par llevar al hombre el sentimiento del deber, induciéndole a consagrarse al servicio del Bien y de la Verdad, nada más político que nuestra Institución.

Si por política se entiende el trabajo sistemático para inculcar a los hombres el alto concepto de responsabilidad en la obra colectiva como miembro de una sociedad en que hay normas de justicia que observar, principios de caridad que cumplir, mandatos imperativos de fraternidad que respetar, pocas organizaciones tendrán un sentido más alto y noblemente político que la nuestra.

Pero si política es partidismo, caudillaje, acción violenta, lucha terrena, pugna profana por ocupación, dominio y disfrute del Poder público, la Francmasonería no fue, no es, ni será nunca política”. Y se iniste en que en el templo masónico, basado en el amor y en la fraternidad, jamás se debía dar cabida ni entrada a las pasiones de la política mundana «que dividen a los hombres, los enfrentan, los separan y los lanzan a la guerra». La conclusión es categórica: «No; de ningún modo. La Francmasonería no puede ser sometida a la política, porque está sobre ella, es de condición espiritual más noble, su rango moral es más elevado». Read more

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La Masonería y los jesuitas

Masonería y jesuitasSi se analiza la amplia bibliografía dedicada al tema de jesuitas y masones, pueden establecerse tres enfoques dispares:

 1º A fines del siglo XVIII, ante la proliferación de los Altos Grados dentro de la masonería y la importancia que alcanza la leyenda masónica en torno a los Estuardos, se introduce el mito de una tentativa de asfixia de la masonería por parte de los jesuitas, en un momento, precisamente, en el que éstos ya no existían como tales tras la supresión pontificia de la Compañía de Jesús en 1773. En este sentido, J. Blum (Starck et la querelle du crypto-catholicisme en Allemagne, París, 1912) constata que en la segunda mitad del siglo XVIII hubo dentro de la masonería alemana, además de las corrientes mística y alquímica, una corriente católica y entre ciertos masones protestantes una inclinación al catolicismo, derivada del hecho de que, bajo pretexto de ritos masónicos, fueron practicados gran número de ritos católicos. Parece ser que algunos protestantes rígidos y masones racionalistas vieron en ello manejos subversivos que dieron origen a acusaciones de cripto-catolicismo. Entonces, la leyenda masónico-jesuítica tomó forma definitiva cuando se creyó descubrir que los responsables de estas intrigas eran ex-jesuitas, quienes tras la supresión de la Compañía no habían abandonado la lucha y ocultaban cuidadosamente sus actividades. De esta forma, la leyenda jesuítica vino a ocupar su lugar en el ya rico ciclo de las fábulas masónicas.

Recordemos que ya en el siglo XVII, algunos protestantes celosos había asociado a los jesuitas con los Rosa-Cruces. Esta acusación sería renovada tras la disolución de la orden de los jesuitas, siendo nuevamente inculpados de haber resucitado la Confraternidad de los Rosa-Cruces para servirse de pantalla y poder así introducirse en las logias masónicas.

Así, por ejemplo, algunos masones supusieron que las iniciales S. I. (Superiores Incogniti) que designaban a los Superiores Incógnitos, significaban en realidad Societatis Iesus. Y una publicación, aparecida en Berlín en 1782: «La Rosa Cruz puesta al desnudo» juzgaba a Rosa-Cruces y Templarios como marionetas manejadas por los jesuitas. Read more

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Masonería y Movimiento Obrero

masonería y movimiento obreroPor primera vez en la historiografía, se teoriza en este trabajo sobre las influencias, concurrencias e interrelaciones de índole emblemática e ideológica que existieron entre estas dos culturas políticas: la francmasonería y el obrerismo. Para ello el autor, partiendo de un cuestionario de trabajo preliminar, intenta darle respuesta a éste, desarrollando un reflexivo discurso en torno a los probables orígenes causales de aquellas diferentes adecuaciones o asimilaciones iconográficas e ideológicas habidas entre estas dos culturas políticas, como: la acción filantrópica y de cohesión social llevada a cabo por la masonería con respecto al proletariado; la influencia que, en el movimiento obrero, ha tenido el constructo “masón=revolucionario”; y la tradición revolucionaria burguesa o liberal, recogida también por el obrerismo, de apropiarse de la iconografía y algunos rituales masónicos para proyectar “instrumentalmente” sus categorías ideológicas.

Apuntes preliminares

Antes de comenzar a desarrollar estas reflexiones sobre un tema históricamente tan difícil de constatar, calibrar y valorar y, por otro lado, tan problemático para mí a la hora de pergeñar sobre él una tejida malla teórica con trama y urdimbre lo suficientemente apretadas, permítaseme iniciar este discurso con un brevísimo circunloquio “agulhonianamente” egohistórico sobre el tema en cuestión.

En realidad, llevo más de dos décadas detrás de la realización de un ensayo introductorio como el que a continuación ofrezco al lector. Desde que comencé esta masonológica línea de investigación histórica hace ahora veinticinco años y debido a las -para mí siempre llamativas- coincidencias que encontré entre la iconografía de la A.I.T., el criterio libertario y la masonería, comencé a modelar un personal y deductivo constructo teórico, sobre este tema, en torno al encuentro de dos culturas políticas de tanta trascendencia en la historia contemporánea universal, y del cual, por cierto, no encontraba en todos los catálogos bibliográficos que consultaba ninguna pequeña referencia y, obviamente, ninguna monografía que se hubiese ocupado de él; es decir, que, historiográficamente, ningún investigador se había interesado por aquello que yo, cada vez con más fuerza, veía tan ostentosamente claro.

Si durante aquellos primeros años del decenio de los ochenta, no me atreví a llevar a cabo la correspondiente tarea de abordar esta cuestión con la suficiente determinación fue, primero, por realizar la correspondiente autocrítica y saberme no preparado todavía al carecer de la correspondiente madurez intelectual para poder desarrollar una reflexión teórica de esa envergadura y, segundo, por esa inexistente presencia de precedentes historiográficos recientes -y, por ello, asequibles- que abordasen, directa y generalmente, esta interesante línea de investigación. Read more

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El comunismo contra la Masonería

comunismo y masoneríaA la vigorosa y constante lucha antimasónica librada por la Iglesia católica y las derechas tradicionalistas, hay que añadir la antimasonería de los movimientos anárquico, socialista y comunista.

Especialmente nos fijaremos aquí en el elemento comunista, analizando los  primeros congresos de la Internacional Comunista:

La Internacional Comunista y el preliminar antimasónico del partido socialista italiano.

Hay que esperar hasta 1917, fecha de la revolución bolchevique, y sobre todo hasta 1919, con la creación de la Internacional Comunista, para hablar de un movimiento comunista organizado. En marzo de 1919, precedida por un documento de León Trotski titulado Sobre el congreso de la Internacional Comunista, nacía en Moscú la IIIª Internacional, más conocida como Internacional Comunista.

En el primer Congreso, que tuvo lugar en Moscú del 2 al 14 de marzo de 1919, no se tocó el tema de la masonería. Pero ya en el segundo, que comenzó en Petrogrado el 17 de julio de 1920 y prosiguió en Moscú del 23 de julio al 7 de agosto, la delegación del Partido Socialista Italiano (PSI) planteó oficialmente el problema, que venía siendo uno de los caballos de batalla desde su congreso de Ancona (1914).

Intuyendo, pues, que la cuestión masónica se pasaría probablemente por alto, Antonio Graziadei, miembro de la delegación italiana y futuro dirigente del Partido Comunista de Italia, insistió para que ese punto se incluyera entre las condiciones de admisión que: «Todo partido que quiera adherirse a la Internacional Comunista no deberá permitir en ningún caso que sus miembros pertenezcan a la secta de los masones. Éstos constituyen efectivamente, en diversos países, organizaciones políticas que, a través de su concepción abstracta, formal y burguesa de las relaciones sociales, defienden los intereses del sistema de la pequeña burguesía nacional e internacional… Basta con una simple ojeada a los escritos masónicos para motivar mi petición. Se trata de una organización política que ambiciona llegar al poder mediante la conquista y el conservadurismo… La doctrina en que se base es el polo opuesto de las teorías marxistas-socialistas. Aspira a ocultar las diferencias nacionales y de clase bajo una teoría abstracta y formalista de la razón. Es además una organización secreta y los camaradas que son miembros de la masonería pueden llegar a controlarnos sin que exista por nuestra parte ninguna posibilidad de control de su organización». Read more

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Masonería y Krausismo

kKause y la masonería¿Qué interés llevó a Krause a hacerse masón? ¿Qué interés lo llevó a entregarse a la investigación histórica y a la reforma de la masonería? Se ha señalado la coincidencia de Masonería e Ilustración en la defensa y propagación de los grandes ideales humanistas de la época. Krause es un filósofo que ha barruntado que la Hermandad masónica constituye la única institución histórica que tiene como finalidad y razón de ser el cultivo en el hombre de su pura y completa humanidad, a diferencia de otras instituciones muy buenas y necesarias, a cuya cabeza van la Iglesia y el Estado, pero cuyas finalidades de formación humana son sólo parciales.

Krause sospechaba que “en los Misterios de los antiguos y en la Hermandad masónica podrían encontrarse comienzos (históricos) de aquella Asociación puramente humanística”. Así, en 1809 publica Cuatro discursos masónicos y en 1810 edita la traducción alemana de la Historia de la Masonería de Lawrie, con un Prefacio y Comentarios suyos al texto, así como el primer tomo de su obra monumental Los tres documentos mas antiguos de la Hermandad masónica. Ya en 1811, aparece la Interpretación de los símbolos fundamentales de la masonería auténticamente transmitidos. 12 discursos en logia. En 1810 publica la Idea de la Humanidad como un Todo Social. Para todos aquellos que participan en los problemas más importantes de la Humanidad, especialmente para masones y en 1811, el Diario de la vida de la Humanidad y la obra, tan importante para el Krausismo español, El ideal de la humanidad. Un ensayo. Preferentemente para masones. En su obra Los tres documentos más antiguos de la Hermandad masónica Krause pone ya claramente los fundamentos de lo que podríamos denominar una «filosofía masónica de la sociedad y de la historia». Pero su desarrollo lo realiza sobre todo en dos obras que va escribiendo entre 1808 y 1811. Una de ellas, que no llegó a terminar y de la que solo pudo publicar aproximadamente una cuarta parte, tenía originariamente el significativo título: Informe franco y verdadero sobre la esencia y la naturaleza de la masonería y de la Hermandad masónica, y sobre su relación con el Estado, con la Iglesia y con la Humanidad y dedicado a todos los hombres buenos por un fiel masón en el año 1809. Krause cambió pronto este título por el más corto de La Alianza de la Humanidad y la Hermandad masónica. La otra obra, publicada en 1811, tiene por título El Ideal de la Humanidad. Un ensayo, apareciendo en la portada, debajo del título, «preferentemente para masones». Este libro se convertiría en el más popular de Krause. Read more

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Estados Unidos: 4 de julio y masonería

George Washington y la simbología masónica.

Las logias masónicas de las trece colonias norteamericanas, New Hampshire, Massachusetts, Rhode Island, Connecticut, New York, New Jersey, Pensilvania, Delaware, Maryland, Virginia, North Carolina, South Carolina y Georgia, fueron el foco de la insurrección contra la dominación británica.

Tan importante para la historia norteamericana fue la masonería que la mayoría de los que firmaron la Declaración de Independencia de Estados Unidos, el 4 de julio de 1776, eran distinguidos hijos de la viuda, tal como se conoce a los miembros de la hermandad, entre ellos: Ellery, Franklin, Hancock, Hewes, Hooper, Paine, Stockton, Walton y Whipple.

Lo cierto es que la masonería moderna ha ejercido una influencia determinante en el establecimiento de la nación norteamericana, una influencia que ha sido mayor que la ejercida por cualquier otra institución en la historia de este país, algo que no parece haber sido lo suficientemente reconocido no ya por los historiadores al uso sino, irónicamente, por los mismos masones. Read more

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¿Es el Gran Arquitecto del Universo un dios masónico?

Gran Arquitecto del UniversoEn las Constituciones de Anderson, fechadas en 1723, se hace alusión a «Dios, Gran Arquitecto del Universo» (p. 1), y al «Dios del Cielo, el omnipotente Arquitecto del Universo» (p. 18). Pero Anderson habla también de Cristo como «Gran Arquitecto de la Iglesia» (pp. 24-24). En el artículo primero de las Constituciones de Anderson, se dice «que el masón está obligado, por su compromiso a obedecer la ley moral, y si comprende bien el Arte, no será jamás un ateo estúpido ni un irreligioso libertino». Sin nombrar a Dios se exige la creencia en Dios, porque los ateos son excluidos de una manera directa y expresa.

Mucho más directo es el Libro de las Constituciones de la muy antigua y honorable Fraternidad de los masones libres y aceptados, conocida como de los Antiguos, publicada por Dermott el año 1756 bajo el título de Charges and Regulations of the Society of Free Masons, extracted from Ahiman Rezon: “Todo masón está obligado, en virtud de su título, a creer firmemente y adorar fielmente a Dios eterno al igual que las enseñanzas sagradas que los Dignatarios y Padres de la Iglesia han redactado y publicado para el uso de los hombres sabios; de tal suerte que ninguno de los que comprenden bien el Arte pueda marchar sobre el sendero irreligioso del desgraciado libertino o ser introducido a seguir a los arrogantes profesores del Ateísmo o del Deísmo…”.

Sin embargo, no hay acuerdo en las interpretaciones y consecuencias de estas diferencias. Para unos las Constituciones de Anderson inclinan fuertemente hacia un deísmo que la segunda Constitución, conocida como de Ahimann Rezom, condena explícitamente insistiendo sobre su fidelidad a la religión católica, tanto más que Dermott, así como la mayoría de los primeros Antiguos, eran irlandeses católicos. No hay que olvidar que el autor de las Constituciones de los Modernos era el Reverendo James Anderson, Pastor de la Iglesia presbiteriana escocesa, y en consecuencia él era también teísta –no deísta–, y cada vez que habla de Dios, lo hace como Gran Arquitecto del Universo, es decir, como Creador. Y la tradición de la Gran Logia de Inglaterra, hasta nuestros días, ha sido siempre teísta y no deísta. Uno de sus representantes, Alec Mellor, lo dice en su Diccionario: “La francmasonería regular es no solamente deísta sino teísta, lo que significa que el Dios que reconoce, invoca y ruega en logia es el Dios creador, o, si se prefiere, un Dios personal, no una entidad vaga, tal como la conciben sistemas metafísicos como el inmanentismo o el panteísmo. Ningún equívoco puede subsistir a este respecto”. Read more

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