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Iniciativa de la GLE para el Reconocimiento de la Honorabilidad de la Masonería

Imagen-24-10-16-a-las-19.19-300x257La Gran Logia de España ha lanzado, con motivo del próximo Tricentenario de la Masonería moderna con la fundación de la Gran Logia Unida de Inglaterra (UGLE), una iniciativa de recogida de firmas de apoyo al Reconocimiento de la Honorabilidad de la Masonería a través de la reconocida web Change.org.

El primer firmante de la campaña es el Gran Maestro de la Gran Logia de España, el M.·.R.·.H.·. Óscar de Alfonso Ortega.

Si deseas mostrar tu apoyo a la campaña, por favor haz click en el siguiente enlace: Change.org

El 24 de junio de 2017 los masones de todo el mundo celebramos nuestro tricentenario. Hace 300 años la Masonería se atrevió a soñar un ideal para la Humanidad sostenido sobre principios sencillos: el derecho a pensar y el deber de tolerar. La libertad de conciencia, la libertad de pensamiento, que sumerge a todo ser humano en la aventura de conocerse y construirse; y la tolerancia fraternal hacia el otro, el respeto hacia la dignidad humana más allá de credos, clases sociales, razas, ideas o naciones.

Lamentablemente, el mundo está muy lejos de ser un lugar que acepte los sencillos ideales que fijamos hace 300 años. Todos los fundamentalismos religiosos, todos los totalitarismos políticos, todos los pensamientos únicos conocidos por el mundo han perseguido los ideales de una institución que hoy sigue estando severamente amenazada en 23 países del mundo.

En España, donde sentimos el amparo y la protección de las instituciones democráticas, desde la Gran Logia de España quisiéramos invitar a todas ellas, desde las Cortes al más pequeños de los Ayuntamientos, a unirse a la celebración global de este tricentenario mediante la adopción de una sencilla y breve declaración institucional:

En 2017 la Masonería celebra en todo el mundo el tricentenario de sus ideales de librepensamiento y tolerancia fraterna entre todos los seres humanos. A través de esta declaración institucional nos unimos al reconocimiento de la honorabilidad de estos principios con el deseo de que en el siglo XXI veamos el día en que cese el sufrimiento de quienes aún hoy sufren persecución, sanciones, condenas penales, exilio o son ejecutados por razón de la defensa de la Masonería y de sus ideales profundamente democráticos”.

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¿Por qué Franco odió tanto a los masones?

Franco y la Masonería

Nunca es tarde si la dicha es buena. Con este ánimo celebra la masonería española su asamblea ordinaria, este fin de semana en Madrid, con observadores de medio centenar de logias y orientes regulares del mundo. La reunión coincide con media docena de acontecimientos gozosos para la Gran Logia de España, que se han sucedido en los últimos meses. Demuestran cómo, poco a poco, la organización perseguida con saña por la dictadura franquista, hasta el punto de decretar su exterminio, va reponiéndose de los espantajos que la señalaron como uno de los peores enemigos de España. “El contubernio judeo masónico”, dijoFranco en septiembre de 1975, en su último discurso desde el balcón del Palacio Real, en la Plaza de Oriente. Muerto el dictador apenas cincuenta días después, la transición hacia la democracia fue lenta, pero supuso pronto la legalización de todo lo que execraba el régimen totalitario: partidos políticos, sindicatos, cientos de confesiones religiosas, los derechos de reunión y manifestación, las autonomías… La masonería hubo de esperar hasta mayo de 1979, y ello por sentencia de la Audiencia Nacional contra una insólita resolución del Ministerio del Interior denegando la inscripción en el registro de asociaciones.

Aún hoy se oyen voces contra los masones, presentados en España como una organización secreta y malvada. En 2005, el papa emérito Benedicto XVI dijo que la masonería “es pecado”, e igual, o peor, opinión ha expresado su sucesor, Francisco. “En esta tierra a finales del siglo XIX las condiciones para el crecimiento de los jóvenes eran pésimas. Esta región estaba llena de masones, comecuras, anticlericales y satanistas”, dijo el pontífice argentino en un encuentro con jóvenes en Turín en septiembre del año pasado. Semanas más tarde, una diócesis española suspendía a uno de sus sacerdotes por ser masón y una revista católica, Infovaticana, acusaba a la organización de matanzas y crímenes de todo tipo. La Gran Logia de España se tomó las ofensas con ironía, a través de su publicación de referencia, ‘El Oriente’. Lo hizo presumiendo de que tres de los grandes fabricantes de coches fueron masones, Henry Ford, los hermanos Chrysler y Andrés-Gustave Citröen. Presentó la cosa así: “Critica el contubernio con fundamento. ¿Quieres un argumento real para alimentar la masofobia? Sin los hermanos Chrysler, Ford y Citröen no habría atascos”.

Llegan los desagravios, poco a poco. El Colegio de Abogados de Madrid ha rehabilitado en enero pasado la memoria de 61 de sus colegiados, expulsados del colegio en 1939. El acuerdo intenta “cerrar heridas que jamás deberían haberse producido”, dice en un comunicado. Entre los rehabilitados está lo más granado del foro nacional en aquellos años, todos fallecidos, algunos ante el pelotón de fusilamiento, la mayoría en el exilio, sin poder regresar a España. He aquí algunos nombres: Jiménez de Asúa, Miguel Maura, Álvaro de Albornoz, Eduardo Ortega y Gasset, Ángel Ossorio y Gallardo, Ángel Galarza, Manuel de Irujo, Victoria Kent, Pedro Rico, Manuel Azaña, Augusto Barcia, José Bergamín, José Prat, Niceto Alcalá-Zamora, Demófilo de Buen….

También el Senado ha puesto este año una primera piedra para reconocer que la masonería también debe figurar en la memoria de los varios holocaustos perpetrados por los totalitarismos del siglo pasado. Por vez primera desde que la ONU impulsó el Día oficial de la Memoria del Holocausto, el Senado invitó a la Gran Logia de España a participar en el acto de conmemoración que tuvo lugar en la Cámara Alta en enero pasado. Fue el presidente de la Federación de Comunidades Judías de España, Isaac Querub, verdadero protagonista de ese homenaje, quien reclamó que dos representantes de la Gran Logia, el gran maestro Óscar de Alfonso y el director del gran consejo rector, Jesús Gutiérrez Morlote, participasen en el mismo.

Y aún otro motivo de satisfacción, quizás el más deseado: Pese a las gruesas palabras del papa Francisco contra los masones, el cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Colegio Pontificio para la Cultura, acaba de publicar un artículo enL’Osservatore Romano con el título ‘Queridos Hermanos Masones’, invitando al diálogo entre la Masonería y la Iglesia Católica. La masofobia del famoso contubernio se está derrumbando por el flanco religioso.

Los masones no han parado de reivindicarse en los últimos cuarenta años, aunque con escasa fortuna. La última Conferencia Mundial de Grandes Logias Regulares, celebrada en San Francisco (California) el otoño pasado, debatió el caso: el enigma de una masonería nacional sometida todavía a vejaciones. “Nuestro país ocupa un lugar muy destacado en la historia de las persecuciones que hemos sufrido, pero no reside ahí el enigma. Los masones que nos visitan, que presumen con naturalidad en sus países de esa condición, se dan cuenta de que la España democrática no ha hecho ningún esfuerzo para restituir la honorabilidad a la institución”, afirma su máxima autoridad, con el título de Gran Maestro, el abogado valenciano Óscar de Alfonso Ortega. “Que tus acciones, y no tus palabras, hablen por ti”, es el lema este año del boletín de la Gran Logia de España.

Óscar de Alfonso Ortega acudió a la cumbre de San Francisco con una responsabilidad extraordinaria: además de líder de los masones españoles, preside desde el verano pasado la Confederación Masónica Iberoamericana, una de las organizaciones regionales más importantes de la masonería mundial, con 10.400 logias de 25 países y más de 350.000 miembros. “Para la masonería española, compuesta por apenas 3.000 personas, esa elección para un mandato de tres años, además de un honor, servirá para fortalecer nuestra Orden aquí y a nivel internacional”, dice.

Otoño de 1958 en el palacio del Pardo, en Madrid. Dos senadores y un alto militar estadounidenses, recibidos por el generalísimo Francisco Franco, sondean al dictador sobre sus intenciones ante una más que probable visita a España del presidente de Estados Unidos, el general Dwight D. Eisenhower. ¿Cómo sería recibido, con qué garantías, con qué intenciones? Franco se explaya, eufórico: Hay que exterminar la subversión comunista, quiere ayudar a Estados Unidos en su combate contra la Unión Soviética, aspira a afianzarse como reserva espiritual de Occidente, hay que acabar con la masonería… Un senador le corta: “Señor, el presidente Eisenhower es protestante, yo soy masón y mi colega en el Senado es judío. Los tres estaríamos en la cárcel en este país”. El militar, el aristócrata Eugene Vidal, instructor aeronáutico en la famosa academia West Point,remachó con saña. “No, no, excelentísimo señor. Yo soy también masón y aquí estaría fusilado”. El relato de la entrevista lo hizo, años después, el político y gran escritor Gore Vidal, hijo del militar Eugene Vidal y nieto de otro senador de EEUU, Thomas P. Gore.

Franco se quedó lívido. Pero se deshizo en promesas. Nada le importaba más que pasearse por las calles de Madrid con el líder de una potencia mundial, que finalmente llegó a España un año más tarde, el 21 de diciembre de 1959.

Sería el culmen de una lenta aceptación internacional, que se inició con el reconocimiento temprano del Estado vaticano. Para entonces, el régimen nacionalcatólico había permitido la apertura de unas pocas iglesias protestantes (por cierto, con la airada protesta de los obispos de entonces: “Jamás conceder los mismos derechos al error que a la verdad”, escribieron en una pastoral conjunta). También empezaron a regresar a España algunas familiar judías. Con los masones no hubo tregua. Fueron exterminados de raíz, o eso creía la dictadura. Sin que los historiadores hayan encontrado una causa razonable (quizás detestaba a su padre y al hermano Ramón, notorios masones; quizás porque había sido rechazado él mismo por una logia), Franco fue un perseguidor implacable, criminal, de la famosa orden iniciática universal. He aquí un dato extravagante, si no fuera trágico: Pese a no haber en 1936 más de 5.000 asociados a la masonería, a lo sumo 6.000, la ley para la represión de la Masonería dio paso a casi 18.000 procesos, culminados en el pelotón de fusilamiento, en años de cárcel o en un exilio exterior o interior después de ser desposeídos de sus bienes.

La transición hacia la democracia fue lenta entre 1975 a 1982, sobre todo para la masonería. Recuperadas todas las libertades que definen a un Estado moderno, los masones tuvieron que acudir a los tribunales para recuperar la suya. El Ministerio del Interior les denegó dos veces la inscripción en el registro de asociaciones, que ganaron en mayo 1979 mediante una severa sentencia de de la Audiencia Nacional. El ministro que avaló la decisión de marginar a los masones fue Rodolfo Martín Villa (en el cargo entre julio de 1976 a abril de 1979), aunque el pleito se sustanció siendo ministro el teniente general Antonio Ibáñez Freire, condecorado antes con la Cruz de Hierro por sus actos de servicio a Hitler en la División Azul.

Hubo un tiempo en que la masonería española fue numerosa y poderosa. Sólo en la primera legislatura de la II República se sentaron en las Cortes 135 diputados del Grande Oriente y 16 de la Gran Logia, o sea, 151 sobre 470 parlamentarios. Fue, con mucho, la minoría más numerosa. Con alguna razón se dijo que la República fue en gran medida una operación masónica. Masones fueron seis presidentes del Consejo de Ministros (Manuel Azaña, Francisco Casares, Diego Martínez Barrio, Manuel Portela, Ricardo Samper y Alejandro Lerroux), 20 ministros y 14 subsecretarios. Y masones eran 21 generales, entre ellos Miguel Cabanellas.

La fuerza de la masonería no era una excepción en Europa y América. Cuando la humanidad acabó con la intolerancia de todo tipo, sobre todo la religiosa, y se impuso la Ilustración en el llamado Siglo de las Luces, el XVIII, los masones se multiplicaron. Lo fueron, por ejemplo, los grandes libertadores americanos, el cubano José Martí, los estadounidenses George Washington y Benjamin Franklin, el venezolano Simón Bolivar, el mexicano Benito Juárez, el cubano José Martí…), y también Napoleón Bonaparte, Abraham Lincoln, Franklin D. Roosevelt, Winston Churchill, sin hablar de grandes pensadores, artistas y escritores.

Fuente: El País

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Los rastros de la masonería y las logias en Madrid

Masonería en MadridArtículo publicado en Qué!

El Diccionario de la Lengua Española dejó de definir a la masonería como una “asociación secreta”, aquellas cuya existencia está expresamente prohibida por la Constitución Española, en 1978. Y en 1980 se inscribió a la Gran Logia de España en el Registro de Asociaciones de lnterior con el número 37.256. La Constitución protege a las asociaciones -a la masonería también- y reconoce la actividad pública de las logias al servicio de la sociedad. Después de 300 años su historia y su huella están diseminadas por las grandes ciudades españolas como Madrid

Las logias modernas se instalaron en España a mediados del siglo XVII y su historia entre nosotros se puede ‘caminar’ siguiendo sus huellas para observarlas con los ojos bien abiertos. Desde Cádiz, a Sevilla, pasando por Barcelona, Zaragoza o Palma de Mallorca, los masones dejaron una senda de pistas que dan fe de su pasado dorado “que incluiría el último tercio del siglo XIX y hasta el reinado de Alfonso XII”, tal y como describe Juan José Morales, profesor de Historia Contemporánea de la UNED.

Centrándonos en Madrid, ciudad en la que en abril se celebra la Asamblea de la Confederación Masónica Interamericana, y en la que tiene su templo la Gran Logia de España, mayoritaria entre los poco más de 4.500 masones del país, un simple paseo puede mostrarnos diseños, elementos, figuras y proporciones que son inequívocamente plasmación del mundo masón y sus ideas. Se muestra así un pasado mucho más fructífero para las logias, muchos de cuyos hermanos y maestros eran miembros de la de la clase dirigente, económica y políticamente poderosa.

Así, en el callejero de la capital aparecen nombres que recuerdan a masones ilustres: Antonio Machado, Vicente Blasco Ibáñez, Gregorio Marañón, Isaac Peral, Manuel Becerra, Meléndez Valdés, Ortega y Gasset, Ramón y Cajal, Tomás Bretón, Ventura de la Vega o Giner de los Ríos, entre otros muchos. Pero eso es el pasado.

¿Y  hoy? En la actualidad, los masones españoles “buscan un horizonte, el rastreo del lugar social que podrían ocupar, tras la persecución franquista, la diáspora y el exterminio. En la actualidad podríamos pensar que están sumidos en cierto paroxismo y ensimismamiento, por sus propios temores y recelos y la desconfianza que siguen despertando. En definitiva, aletargados en espera de tiempos mejores“,asegura Morales. Otro estudioso del tema, el periodista -y masón- Valentín Díaz, asegura que sus hermanos de todas las logias españolas han pasado “de la persecución a la irrelevancia”. En opinión de este ex-corresponsal de TVE, España “fue uno de los países europeos en los que mas tardó en asentarse la masonería y donde más ha sido perseguida y vilipendiada junto con Portugal”.

Y sin embargo, es curioso que España, y concretamente Madrid, albergara la primera logia en suelo no británico  que figura en los archivos de la Gran Logia de Inglaterra, la de mayor tradición en todo el mundo y una de las que goza de mayor influencia y peso. La fundó el Duque de Warton en la calle San Bernardo y fue reconocida por Londres en 1729. Sus andadura y su antiguo prestigio están recogidos, en parte, en esta colección de imágenes:

1.- Un parque ‘muy masón’ encima de la antigua estación de Delicias: Algunas partes del Parque Tierno Galván, cuya construcción se inició en 1986 en el barrio de Méndez Álvaro son claros símbolos arquitectónicos masónicos. Y quizá el auditorio, junto al acceso oeste al parque desde el Planetario, pueden ser los más sobresalientes. Todo es cuestión de proporción, dicen los expertos. El arquitecto que lo diseñó, Manuel Ayllón, puso especial cuidado en ello.

El historiador Arturo Sacristán, explicaba en ‘Nokton Magazine’ que Madrid estuvo lleno de huellas masonas, a la vista de todo el mundo, durante muchos años de persecución franquista. ¿Qué pasó? Que estaban protegidas por su simbolismo. Está por aclarar si Enrique Tierno Galván era masón, pero por deseo de su familia, su archivo personal con miles de documentos inéditos sobre su vida privada y su actividad política, están en la biblioteca pública Arús, fundada por los masones. Y Tierno “daba mucha importancia a los símbolos, y sabía trasladarlos a la política”, concluye Sacristán.

 

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¿Cuál es el significado de los símbolos masónicos?

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Artículo publicado en: ABC

La organización basa su método de aprendizaje en la interpretación de símbolos ya existentes que emplean para transmitir valores morales

El edificio de la Gran Logia de Madrid impone aún sin dar un solo paso al interior. La gran puerta plateada que no permite ver ni un resquicio del mundo masónico que se abre en la céntrica calle Juan Ramón Jiménez, consigue diferenciarse y llamar la atención pese a estar rodeada de hermosas y soberbias fachadas.

Solo con esperar unos minutos, recorrer la entrada con la mirada y comprobar cómo la pequeña cámara junto al timbre reconoce al visitante, es difícil no hacerse a la idea de que detrás de esas enormes puertas hay algo más que una simple vivienda.

Como si de una metáfora se tratara, el halo de misterio y grandeza que desprende la entrada se difumina al entrar al enorme recinto y se diluye la idea que se tiene de esta famosa y controvertida organización. Y es que la casa de los masones de Madrid es simple, al igual que sus objetivos, pese a que la historia se haya empeñado en creer lo contrario.

Al entrar, no hay masones con túnicas balbuceando algún conjuro, ni ningún espacio especialmente extraño. Y es que la masonería «no enseña a levitar», broma Javier Escalada, Gran Maestro Provincial de Madrid. Incluso, para dar alguna explicación referente a la organización usa el símil de «club de fútbol».

«Mejorar a las personas moralmente»

La masonería tiene un objetivo muy claro: «mejorar a las personas moralmente», señala el Gran Maestro. «Quien quiera buscar a Dios, tiene una iglesia católica, evangelista…quien quiera hacer caridad puede ir a Cáritas (aunque colaboramos con ellos) o a Cruz Roja…nosotros enseñamos un método para que las personas mejoren a través de la reflexión».

Los valores que defienden se plasman en diferentes símbolos. De hecho, el «método masónico» y lo que justifica que una persona decida formar parte de esta organización, consiste en un aprendizaje a través de «signos y no palabras, porque estas limitan».

La interpretación de símbolos ya existentes se utilizan para que cada masón haga una reflexión sobre los actos de su vida. Posiblemente, el más genérico es el de la escuadra y el compás invertido y la letra «G» en el medio. «Un escuadra es un ángulo recto, es rectitud, que nos lleva a preguntarnos si estamos siguiendo un camino recto o si habría que hacerlo de otra manera. También alude a marcar límites, como los marca el compás. Y la letra G alude al Gran Arquitecto del Universo». El Gran Arquitecto es el «Dios» de los masones. No se lo identifica con nadie, de hecho, «cada uno puede ponerle turbante, barba o lo que considere, para la logia es simplemente el arquitecto del universo», explica Escalada.

Sobre el símbolo se contruyen todas las logias. «Usamos signos basados en los constructores de catedrales». Cada logia tiene un nombre determinado, generalmente asociada a un valor (Fénix, Fraternidad Universal, Hermes, Luz Fraterna, Fénix, La Matritense, La Tolerancia…) y un «logo», es decir, un escudo con un símbolo, que es una alegoría.

Iniciarse en la masonería

¿Cómo se inicia una persona en la masonería?. El primer requisito es ser mayor de edad pero además, hay «requisitos de coletilla, es decir, ser una persona de buenas costumbres». Para saberlo, se hace una entrevista, «como si fuera de trabajo» , y se le pregunta al iniciado qué hace, de qué trabaja, incluso cómo se lleva con su mujer o si ha tenido problemas con la justicia.

En el rito de iniciación la persona que quiere ser masón llega con los ojos vendados y hace un juramento para guardar secreto y se le invita a usar determinados valores.

Además, debe quitarse lo metales profanos (anillos, collares, etc). Esto tiene una explicación: «Todo lo que soy lo dejo atrás, dejo afuera mis prejuicios, todo fuera del templo», explica Escalada.

Cámara de la reflexión

Por otro lado, también hay una habitación de la reflexión, que forma parte de rito de algunas logias (siete en total), en las que el iniciado se encierra en una sala muy pequeña, casi a oscuras. «Es una especie de cueva, gruta o lugar oscuro que representa el vientre de la madre en la oscuridad para volver a salir, porque la iniciación supone morir como profano para nacer como masón», explica el Gran Maestro.

Además, en el suelo hay arena para simbolizar la gruta, un esqueleto de plástico, una mesa pequeña con velas, azufre, sal, agua… elementos alquímicos para que los iniciados escriban qué significan. Se hace un testamento masónico en el que se pregunta qué le debe a Dios, a la sociedad y a uno mismo.

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Cámara de reflexión

El día a día de un masón es igual al de cualquier persona. «Se hacen tenidas (reuniones) dos veces al mes con todos los miembros de la logia con un ritual (mandiles, etc) y además, hay un taller de formación, un día adicional al mes para hacer una reflexión escrita sobre por ejemplo, la rectitud, siempre en un contexto de moral o de actitud frente a la vida». Eso sí, está «prohibido hablar de religión o política, sobre todo para evitar discusiones».

Las «tenidas»

En las tenidas o reuniones se reúne la logia y los miembros ocupan un sitio en función de su jerarquía: los aprendices se sientan a la izquierda, los compañeros a la derecha y el Maestro en el centro.

Todos deben ir vestidos con traje oscuro, camisa blanca y corbata negra. Las salas están cargadas de simbología: escudos de otras logias, en el suelo un damero en blanco y negro, que alude a la dualidad de mujer-hombre, malo-bueno o equilibrio entre colores, o una espada para los actos de Gran Logia. «Uno de los oficios es el guardatemplo: Cuando se realiza la tenida hay un hermano con una espada que simboliza que nos protege del mundo exterior».

También existen signos y palabras que identifican a un masón de un profano y que se usan en las reuniones. Algunos son específicos para cada uno de los tres grados de masonería: Aprendiz, Compañero y Maestro.

Después de las tenidas hay un brindis (ágape) y se brinda primero por El Rey, segundo por todos los jefes que protegen la masonería y tercero, por el Gran Maestro.

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Signos que se realizan durante las tenidas para identificar a aprendices (primera figura), compañeros (segunda) y maestros (tercera)

Los «toques»

Los «toques» son señales de reconocimiento sobre todo en el exterior que se hacen habitualmente al darse las manos, y que permiten reconocerse entre masones. Como ellos dicen: «nos permiten reconocernos de día y de noche, sin necesidad de intercambiar palabra alguna».

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Las manos y los dedos se colocan de determinada forma para identificar la categoría.

«Decir que eres masón es un problema»

La masonería como se la conoce actualmente, la especulativa, nace en 1717, y se caracteriza por la reflexión sobre la acción. Surgió después de la operativa, que «eran los que picaban la piedra, los constructores». Así, fueron surgiendo tendencias y la masonería cumple una función diferente en cada país. Pero en el caso de España un capítulo ha impedido que la organización sea vista con la normalidad de otros países como Estados Unidos, Chile o Argentina. «El problema que hemos tenido aquí ha sido la dictadura. En la puerta tenemos una pintada que dice: “masones rojos y Viva Franco”», lamenta Escalada. «Decir que eres masón es un problema en algunos ámbitos».

Aunque en España el número se mantiene estable: hay 4.000 masones en nuestro país, de los que 2.700 pertenecen a la Gran Logia de España (hay que tener en cuenta que hay otras logias, incluso, las que solo agrupan a mujeres).

Secretismo

Otra cuestión es el secretismo del que se les acusa. «A mí me encantaría ver la reunión de la junta directiva del Santander o un Consejor de Ministros. Aquí hay reuniones que no son abiertas porque si se hace una reflexión sobre un sentimiento íntimo le tengo que proteger», justifica Escalada.

En cuanto a los miembros, siempre ha habido mitos sobre políticos que podían serlo. «Desde luego, ningún expresidente de España de la democracia es masón. No hay tampoco ningún diputado y senador actualmente. En este país no es habitual», asegura el Gran Maestro. «Lo que sí hay es dentistas, médicos, pequeños empresarios, informáticos, había un albañil hasta hace cuatro meses, policías, militares y sí, políticos pero a nivel minicipal y regional».

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La Real Academia enmienda la definición de la Masonería

masonería RAELa Real Academia Española de la Lengua ha publicado la 23ª edición de su Diccionario, en el que ha enmendado la definición de la voz Masonería recogiendo por primera vez aspectos tan relevantes de su identidad como su vocación universal, su carácter iniciático, la búsqueda del conocimiento de uno mismo a través del librepensamiento y el sentimiento fraternal de los masones hacia todos los seres humanos. Además, el diccionario ha dejado de definir a la Masonería como una “asociación secreta”, cuya existencia está expresamente prohibida por la Constitución Española de 1978.

La Real Academia publicó la primera edición del Diccionario de la Lengua Española en 1780, pero la Masonería no fue definida hasta la novena edición de 1843, como “asociación clandestina, en que se usan varios símbolos tomados de la albañilería, como escuadras, niveles, etc”. La definición permaneció inalterada hasta 1925, cuando la palabra “clandestina” se sustituyó por “secreta”, reforzando la idea de su carácter ilícito.

En 1984, ya en democracia, la Real Academia generó una nueva definición: “asociación secreta de personas que profesan principios de fraternidad mutua, usan emblemas y signos especiales y se agrupan en entidades llamadas logias”. La definición perseveraba en el supuesto carácter secreto de la Masonería, aunque cuatro años antes de su publicación el Registro de Asociaciones del Ministerio del lnterior había procedido a la inscripción pública de la Gran Logia de España con el número 37.256. La aprobación de la Constitución había reconocido el derecho de asociación, generando un marco democrático que ampara y protege la actividad pública de la Masonería al servicio de la sociedad.

La definición recogida por nuevo Diccionario de la Lengua Española define a la Masonería como una “Asociación universalmente extendida, originariamente secreta, cuyos miembros forman una hermandad iniciática y jerarquizada, organizada en logias, de ideología racionalista y carácter filantrópico”.

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Masonería, arte para la humanidad

David Martín, Óscar de Alfonso Ortega y Jerónimo Saavedra desgranan el pasado y presente de esta institución filantrópica, así como sus implicaciones artísticas

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David Martín, Jerónimo Saavedra y Óscar de Alfonso Ortega.

La clausura de la XXIII edición de la Universidad de Verano de Maspalomas ha estado constituida por un curso sobre Masonería, arte y humanidad”, que se desarrolló durante toda la jornada del jueves, y fue impartido por tres ponentes, el investigador David Martín López, Óscar de Alfonso Ortega, Gran Maestre de la Gran Logia Española y el Diputado del Común Jerónimo Saavedra.

Cualquier religión, organización o grupo puede ser más fácilmente conocido a través de aquello que crea para todos, y no como algo exclusivo de sus miembros. De esta forma, la primera conferencia fue la que más información aportó a los profanos en la materia que habían acudido a tratar de conocer algo más de una de la organización más injustamente vilipendiada de la historia.

De este modo la primera conferencia fue impartida por David Martín López, nacido en Tenerife, miembro del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Granada, con una tesis sobre Estética masónica, arquitectura y urbanismo (siglos XVIII-XX). La conferencia consistió en una aproximación a la estética masónica y como ha interactuado con las artes, desde el siglo XVIII hasta la actualidad. Los masones han desarrollado una estética que supone un sistema simbólico completo que actúa como un metalenguaje. Se demostró la presencia de símbolos masónicos en multitud de obras de arte y creaciones arquitectónicas, y se analizó diferentes aspectos de la estética masónica en el urbanismo filantrópico, el simbólico, la arquitectura historicista medievalista, la gran afición que han tenido los masones por el neogótico, la egiptomanía masónica, la arquitectura funeraria, la tipología de logia, el jardín y la masonería y la noción de progreso desde la perspectiva masónica.

Asimismo, David Martín López contextualizó el devenir patrimonial de la masonería en Canarias con sus creaciones arquitectónicas y pictóricas más relevantes donde la santacrucera Logia de Añaza a la obra de Néstor Martín Fernández de la Torre.

A su vez, esta conferencia abordó concisamente diferentes hitos en la estética masónica internacional en diferentes países, desde el Reino Unido hasta Portugal, pasando por Estados Unidos, Francia y Bélgica, deteniéndose más con los españoles y más concretamente canarios. De esta forma se nos reveló que manifestaciones como la Ciudad Lineal de Arturo Soria, las viviendas sociales de Francisco Azorín Izquierdo, la obra arquitectónica de Juan Monserrat Vergés, el Mausoleo de la Quinta Roja de la Orotava, la Logia de Añaza o el Templo de El Salvador de Santa Cruz de La Palma, o la pintura de José Aguiar.

Presente y futuro

A continuación, después de esta conferencia centrada en las creaciones que los masones realizaron en el pasado, Óscar de Alfonso Ortega, Gran Maestre de la Gran Logia Española, dio un giro de ciento ochenta grados al contexto al hablar del presente y futuro de la masonería en España. Su conferencia fue muy somera y especialmente práctica, para él la masonería tenía muchos valores que ofrecer a la sociedad, pero el fundamental que destacaba sobre todos es el de la fraternidad, esta sólo puede ser auténtica si está basada en dos conceptos, reciprocidad y lealtad. Sobre todo subrayó que la mejor herramienta que poseen los masones es el ejemplo, y que si los miembros de esta fraternidad no obran fraternalmente, es decir, como auténticos hermanos, todo lo que la masonería puede hacer por el mundo caerá en saco roto.

Tras estas dos ponencias, a modo de epílogo Jerónimo Saavedra hizo una breve reflexión sobre la masonería en Canarias. El Diputado del Común dividió la historia de la masonería en Canarias en tres periodos: el primero está constituido por aquellos canarios que participaron en la Guerra de la Independencia y sus contemporáneos como Tomás de Iriarte y el cura Manuel Díaz Hernández de La Palma, la segunda que iría de 1870 a 1890, que comienza con la Revolución Gloriosa y supone una vivificación de la masonería después de haber sido perseguida por el absolutismo y en la que destacó al alcalde de Las Palmas Antonio López Botas, que fue Venerable Maestro de la logia Afortunada y finalmente el tercer y último periodo fue el que surge con la Segunda República y va hasta 1936, en el cual la masonería que floreció bajo la libertad creada por el gobierno republicano fue finalmente destruida y saqueada durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, quedando como un cuarto punto al situación actual de al masonería resurgida cual ave fénix, un símbolo masónico muy apropiado, gracias a la democracia.

De este modo la masonería, también conocida por sus miembros como el arte real quedó desvelada de una manera elegante y somera, alejada de todas las vulgares acusaciones conspiranoicas que desgraciadamente abundan cuando quienes no saben qué es esta organización iniciática se dedican a hablar sobre ella. En definitiva pudimos disfrutar de algo que lamentablemente no es muy común, unas conferencias ilustrativas que mostraron a la masonería como lo que realmente es, una organización fraternal que haciendo honor a sus valores siempre trata de hacer a los hombres libres, iguales y hermanos.

Fuente: LaProvincia

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Historia de la masonería cubana

cuba masonería¿Qué es la masonería? ¿Cuál es el origen de la masonería en Cuba? ¿Qué vínculos existen entre la masonería y las luchas libertarias de la isla? Estas y otras interrogantes son respondidas por Eduardo Torres-Cuevas, en un libro que permite acercar al lector a un tema que, a pesar de su indudable relevancia, ha sido poco abordado por la historiografía nacional.

Historia de la masonería cubana. Seis ensayos (Ediciones Imagen Contemporánea, 2013, 396 pp), que así se titula el volumen, es la tercera edición de un libro, aparecido por vez primera en el año 2004, basado en “Historia de la masonería de Cuba”, investigación concluida por el autor en 1975, hoy en proceso de revisión y actualización.

A partir de una amplia fuente documental y testimonial, Eduardo Torres-Cuevas analiza, entre otros temas, los cuerpos masónicos cubanos durante el siglo XIX, el Gran Oriente de Cuba y Las Antillas y la ruptura de 1868, el simbolismo masónico en la bandera de la estrella solitaria, la relación de la masonería con las guerras independentistas del siglo XIX y la masonería de la isla en las décadas finales de la pasada centuria.

En “Jose Martí y la masonería española”, el ensayo que cierra la entrega, se profundiza en la relación, entre los años 1868 y 1873, de Martí, y de otros jóvenes, “con la masonería –cubana y española— y, a su vez, la de ésta con los movimientos intelectuales y políticos cubano y español de la época”. He aquí algunos comentarios del autor, apoyados en el propio legado del Maestro: Ciertas ideas martianas en torno y al centro de la masonería pueden completar su porqué masónico. Una de sus definiciones: “la masonería no es más que una forma activa del pensamiento liberal”. Entiéndase que este término se usaba para designar a “los partidarios de las libertades”. La esencia de la masonería es “Obrar irrevocablemente, perfeccionar el ejercicio de la libertad, preparar a los ciudadanos a la vida pública, ayudar al logro de toda noble idea, estos son, sin uno más, sin nada de incógnito, sin nada oculto, son los misterios de la orden masónica”, Historia de la masonería cubana.

Seis ensayos se complementa con una galería de fotos y con valiosos documentos, entre ellos la carta patente de André Cassard, fechada en 1859, para crear los altos grados de la masonería en Cuba; el cuadro de miembros iniciales de la logia Buena Fe de Manzanillo –perteneciente al Gran Oriente de Cuba y Las Antillas—, vinculados a la guerra de 1868, y la cronología de los grandes funcionarios de los cuerpos masónicos cubanos, entre 1859 y 1977. Doctor en Ciencias Históricas, Profesor Titular. Investigador Titular, director de la Biblioteca Nacional José Martí, presidente de la Academia de la Historia de Cuba y de la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz de la Universidad de La Habana, Eduardo Torres-Cuevas (La Habana, 1942) es autor de una valiosa obra encargada de recuperar figuras y momentos de la historia patria. Galardonado, entre otros reconocimientos, con el Premio Nacional de Ciencias Sociales 2000 y el Premio Nacional de Historia 2005, en su bibliografía aparecen títulos como La polémica de la esclavitud. José Antonio Saco (1984), Félix Varela. Los orígenes de la ciencia y conciencia cubanas (1995), Antonio Maceo: las ideas que sostienen el arma (1995), La historia y el oficio de historiador (1996) y En busca de la cubanidad (2006). Con la publicación de esta nueva edición de Historia de la masonería cubana. Seis ensayos, Eduardo Torres-Cuevas no solo se encarga de revelar un tema de indudable interés y trascendencia. Porque, a través de la lectura de estas páginas, será posible, igualmente, indagar en ese complejo y rico proceso de formación de la identidad de la mayor de Las Antillas

Ver más: Historia de la masonería cubana http://www.trabajadores.cu/20140715/historia-de-la-masoneria-cubana/

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La UNED aborda el papel de la Masonería en la formación del Estado Constitucional

UNED MasoneríaEl Gran Maestro de la Gran Logia de España, el Muy Respetable Hermano Óscar de Alfonso, intervendrá en el curso Doscientos años de la Masonería en España, que forma parte de la XXV Edición de los Cursos de Verano organizados por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
Desde diferentes puntos de vista académicos, se expondrá la actuación de la masonería española a lo largo de los dos últimos siglos, y la influencia que dicha institución haya podido tener en diferentes ámbitos de las sociedades española, relacionándola con la conformación del Estado Constitucional, evolución del pensamiento filosófico, derechos y libertades“, explica la Universidad. “La inclusión como ponentes de personalidades muy representativas de la actual Organización masónica española permite contar con una visión de la realidad presente de dicha institución“, añade.
Además del Gran Maestro de la Gran Logia de España, en el curso intervendrán la Profesora Titular de Historia Contemporánea de la UNED, Rosa María Martínez; el Profesor Titular de Derecho Constitucional de laUNED, Cayetano Núñez Rivero; el Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33 para España, Jesús Soriano; el Catedrático de Historia de laUniversidad de Salamanca, Manuel Salinas; el Catedrático de Historia de la Universidad Pontificia de Comillas, Pedro Álvarez; el Diputado del Común de Canarias, Jerónimo Saavedra; y el Pasado Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33 para España Ramón Torres.
La UNED ha configurado esta programación desde su capacidad para formar parte de los debates que hoy en día plantea la sociedad sobre los más diversos temas“, explica la Universidad. “Se pretende que Universidad y sociedad hablen, se escuchen, planteen preguntas y sean capaces de ofrecer respuestas desde los ámbitos más especializados del conocimiento“, añade.
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Los masones vuelven a Almagro 80 años después

Mqasonería en Almagro

Almagro acogió una reunión de logias masónicas

Después de más de 80 años de ausencia, la masonería española vuelve a trabajar en la ciudad de Almagro. Integrantes de cuatro logias de la Gran Logia de España, provenientes de Toledo, Ciudad Real, Cuenca y Madrid, se reunieron en Almagro con ocasión de la celebración de San Juan de Verano, aniversario de la creación de la primera Gran Logia en la ciudad de Londres en 1717.

Según recuerda en una nota de prensa Javier Rivas, venerable maestro de la logia Aleph 147, durante el siglo XIX y XX la masonería española estuvo presente en la provincia de Ciudad Real, con una significativa actividad en poblaciones como Manzanares, Ciudad Real, Valdepeñas y la propia Almagro, donde las logias “desempeñaron un importante papel en la formación de los ciudadanos y en servir como vía de expresión a sus inquietudes sociales, así como de sus miembros”.

La logia Aleph 147, que bajo la autoridad de la Gran Logia de España-Grande Oriente Español lleva a cabo su trabajo en Castilla-La Mancha, se ha propuesto desde su origen, señala Javier Rivas, “trabajar en los diferentes pueblos y ciudades de la región, y en especial en aquellos con una tradición masónica significativa, intentando aportar un mensaje de tolerancia, fraternidad y respeto, fundamentales para cualquier sociedad que se precie de ser libre”.

La masonería se define como una fraternidad simbólica de carácter filantrópico, iniciático y universal, abierta a personas de todas las creencias religiosas y políticas, con el único requisito de la creencia en un Ser o Principio Creador, así como el desarrollo interior y mejora del individuo.

“Queremos agradecer a la ciudad de Almagro que haya conservado no sólo su patrimonio arquitectónico y cultural, sino también esa identidad que la hizo merecedora en el pasado de que personas libres, con inquietudes sinceras por el progreso, la libertad y el ser humano, decidieran crear aquí ‘… a lo menos junta de masones’, como refiere J. Martínez Millán en ‘La masonería en la historia de España’”, explica el maestro de Aleph 147

Fuente: Lanzadigital

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Historia Viva. La Francmasonería. Coloquio de la UNED (vídeo)

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