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“Hola, soy masón”: una noche para descubrir los ‘secretos’ de la Logia

Fuente: El Español

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Los templos de la Gran Logia de Madrid están a quinientos metros del Santiago Bernabéu. El recogimiento, el silencio y la luz tenue, frente al ruido, los focos y el insulto al árbitro que no pita penalti. Un par de símbolos, dos columnas de piedra y una puerta de acero rompen el paisaje. Sus vecinos, un salón de belleza y un instituto dermatológico. El siglo XXI frente al XVIII –cuando nació la masonería– pared con pared.

Al abrir la puerta de la Logia aparece otra, tan hermética como la primera. “Lo hicimos así porque todavía sufrimos ataques”, relata un hermano masón que hace de cicerone. “Una vez intentaron entrar a hachazos para profanar los templos”.

La francmasonería sigue siendo un misterio para la mayoría. Todavía colea la coletilla que utilizaba Franco, la conspiración “judeo masónica”. El exterminio que ordenó el régimen casi deja a España huérfana de templos y esa desconfianza perdura en el ciudadano. Los más de 170 diputados masones que hubo en el Congreso durante la II República son tan sólo un recuerdo borroso; tan empañado que casi parece incierto.

La Gran Logia está de fiesta. Esta semana han vuelto a la isla de La Palma. Lo han celebrado con un desfile masónico, primera vez que ocurre en democracia. El año que viene los ritos cumplirán trescientos años. Pero, ¿qué hacen los masones en el templo? ¿Qué buscan? ¿Cuál es su objetivo? ¿La francmasonería es una religión? ¿Por qué Franco quiso acabar con ella? ¿Cuál es su secreto?

Los cuatro hermanos masones que comparten su experiencia.

Los cuatro hermanos masones que comparten su experiencia. Jorge Barreno

Al atravesar la entrada de la Logia aparece un salón de sillones mullidos y acolchados. Los apoyabrazos son tan anchos como británicos. La estancia, casi un club inglés. Adolfo, Manuel, Jesús y Miguel se sientan en torno a una mesa. No les importa contar su experiencia. La tertulia empieza como la de una reunión de alcohólicos anónimos: “Hola, soy Adolfo y soy masón”.

Pertenecen al 23% –datos de un barómetro interno– de los miembros de la Gran Logia de España que dicen vivir su condición de forma totalmente abierta. Un 61% también se descubre, pero sólo a personas elegidas cuidadosamente. Además, un 66% de los hermanos percibe en la sociedad expresiones generalizadas de aversión hacia la masonería.

EL EXTERMINIO DE FRANCO

En este punto, aparece Francisco Franco. En 1936, el bando sublevado ordenó la aniquilación de los francmasones. Tres años más tarde, terminada la Guerra, el régimen creó tribunales especiales con el único objetivo de eliminar la institución. La cacería fue tal que el franquismo acumuló 80.000 fichas acusatorias, cuando en España no había más de 5.000 masones.

¿Por qué odió Franco la masonería? Un hermano relata que el general, cuando vivió en Larache, intentó formar parte de una Logia. Se le denegó el acceso en un par de ocasiones. “Esto no se ha comprobado con certeza, pero hay testigos oculares que así lo relataron y, por otro lado, los papeles de la orden de Larache se destruyeron. Un poco raro, ¿no crees?”.

Adolfo Yáñez es masón desde hace veinte años.

Adolfo Yáñez es masón desde hace veinte años. Jorge Barreno

¿Ustedes perciben el odio de la sociedad? “No de forma directa”, explica uno. “Viene de sectores muy concretos. En realidad, lo que notamos es que la sociedad no se moviliza ante ese odio. Se mantiene al margen porque desconoce qué es la masonería”, añade otro. “Sí, es más por ignorancia que por discriminación”.

Una de las estampas que mejor dibuja el escepticismo del ciudadano respecto a la masonería es la comparación entre España y Estados Unidos. “En Norteamérica, quien pertenece a una Logia lo pone en el currículum porque es símbolo de honestidad. Aquí estamos a años luz de eso. Quizá tenga que ver con que muchos de sus presidentes hayan sido masones”, resumen. También salen otros nombres que pertenecieron a esta orden de origen ancestral: Mozart, Chaves Nogales, Azaña, Franklin, Napoleón, Churchill…

“AQUÍ NO HACEMOS PROSELITISMO”

“Puedes preguntar lo que quieras”, coinciden los cuatro. Sentados con una mesa en medio y mirando a la cámara, no ponen pegas a la conversación. Los masones responden, pero no se publicitan. Quizá de ahí el desconocimiento generalizado. “Es verdad, a diferencia de otras instituciones, no hacemos proselitismo. Aquí viene el que quiere y se le atiende, pero no llamamos a la puerta”.

¿Por qué se hicieron masones? Como respuesta, una contradicción. Las explicaciones son tan diferentes como similares. Todos ellos mencionan en repetidas ocasiones “la búsqueda interior”, pero cada uno tomó la decisión en base a distintas circunstancias vitales.

Las espadas se utilizan en algunos de los ritos.

Las espadas se utilizan en algunos de los ritos. Jorge Barreno

Adolfo habla de la “necesidad de encontrar valores que le permitan vivir con dignidad y huir de la uniformización”. Manuel se atiene al “enriquecimiento que supone caminar en una búsqueda permanente”. Jesús se refiere al “hallazgo de la identidad” y Miguel, arquitecto, revela que se vio atraído por la gran cantidad de símbolos masónicos, presentes en muchas construcciones de renombre.

Los cuatro se definen de forma abstracta y reposada. Con un chascarrillo podría describirse al masón como aquel que frena cuando ve el semáforo en ámbar. “Es verdad –bromea uno de ellos– desde que entré, conduzco más despacio”. Con la Constitución en la mano, se podría recitar: “La francmasonería tiene su fundamento esencial en la fe en un poder supremo expresado bajo el nombre de Gran Arquitecto del Universo. Sus principios se resumen en dos máximas: conócete y ama a tu prójimo como a ti mismo (…) Tiene como objetivo el perfeccionamiento moral de la humanidad”.

“NO ES UN SUSTITUTIVO DE LA RELIGIÓN”

¿Es un sustitutivo de la religión? “No”, responden casi al unísono. Cada uno puede ponerle el nombre que quiera a ese “gran arquitecto del universo”. De hecho, a tenor del barómetro de la Logia un 34% se define como cristiano, un 14% se considera católico romano y un 35% dice ser espiritual, sin adscribirse a ninguna religión en concreto. También los hay budistas o musulmanes, aunque en porcentajes residuales.

Comparación entre el CIS y el barómetro de la Logia.

Comparación entre el CIS y el barómetro de la Logia. Nicolás Pérez

¿Se trata de un movimiento político? “Tampoco”. En los ritos se impone a los miembros el respeto a las opiniones ajenas y se les prohíbe toda discusión política o religiosa a fin de constituir un “centro permanente de unión fraternal”.

Otro de los templos de la Logia de Madrid.

Otro de los templos de la Logia de Madrid. Jorge Barreno

Preguntar a un masón con tiempo limitado es arduo, una especie de ‘rascar’ muy poco a poco. “Es como si le pides a un cura que explique por qué cree en Dios en cinco minutos”.

Los masones miran distinto, pero son parte de la sociedad y no se reúnen de forma endogámica. Participan en los ritos una o dos veces al mes. Según el CIS, tan sólo el 1% de los españoles cree que la crisis de valores es el problema más grave, frente al 14% de los masones, que lo equiparan al paro o la corrupción.

Los masones dan mucha importancia a la crisis de valores.

Los masones dan mucha importancia a la crisis de valores. Nicolás Pérez

Sus aficiones están en las antípodas de las del ciudadano corriente. Como muestra, un botón: el 42% de los hermanos asegura haber leído el Quijote de cabo a rabo.

Diferencia entre las aficiones de los masones y el resto de la sociedad.

Diferencia entre las aficiones de los masones y el resto de la sociedad. Nicolás Pérez

LA CÁMARA DE REFLEXIÓN

Si no se trata de una religión ni de un movimiento político, ¿en qué consiste un rito? Con el objeto de desmitificar la oscuridad con la que se ha venido rodeando la masonería, los cuatro deciden afrontar parte de esta conversación visitando los templos.

Al bajar las escaleras, una habitación de paredes blancas con un par de máquinas de Coca-Cola, varias mesas y decenas de sillas. “Aquí se terminan los ritos con un ágape”. ¿Qué significa eso exactamente? “Cenamos todos juntos de un modo especial. Cada hermano aporta una plancha –una especie de documento– que le sirve como guía para exponer un discurso acerca de un tema concreto. Los demás escuchan y luego completan con otras intervenciones. Eso sí, desde el respeto y sin caer en la crítica”.

Miguel Colmenares es arquitecto y masón.

Miguel Colmenares es arquitecto y masón. Jorge Barreno

En el hueco de la escalera se encuentra la cámara de reflexión, que no se enseña a las visitas. Es una habitación oscura, antiguamente situada bajo tierra, en la que los futuros aprendices afrontan una prueba: enfrentarse a sí mismos a la luz de una vela y una calavera. Una especie de reflexión acerca de la finitud del hombre y la búsqueda de lo trascendente.

“Antes de eso, quien quiera convertirse en aprendiz debe pasar una especie de entrevista de trabajo. Aceptamos a todo aquel que sea libre y de buenas costumbres”. ¿Qué preguntas suelen hacerse? “Las que se le ocurrirían a cualquiera con sentido común. Hablando en plata: no aceptaríamos a una persona condenada por estafar y robar dinero a toda su comunidad de vecinos”.

EL SECRETO MASÓNICO

En caso de que esta persona lograra ser aceptada por la masonería, comenzaría a participar en los ritos. En este punto, es difícil concretar. “¿Para qué lo vamos a contar? Es como si quisieras conocer el final de la película antes de verla”. La globalización e internet han roto lo que algunos llamaban “secreto masónico” porque cualquiera que quiera es libre de indagar. “Incluso en ese caso, se aburrirán porque un rito tiene un sentido distinto para cada uno”.

El templo situado a la izquierda es rojo. El suelo parece un tablero de ajedrez. Hay tres columnas en el centro, un altar y un piano eléctrico. A la puerta, decenas de espadas. Sí, espadas, como las medievales. “Son parte de algunos de los ritos”.

Sin entrar en detalles porque así lo estipula la Gran Logia, los hermanos presentes describen sus ritos como una especie de ambiente de “psicodrama” que permite a cada uno bucear en su interior y aislarse del mundanal ruido. ¿Y eso cómo se hace? “Bueno, trabajamos con símbolos muy antiguos. Cada uno los interpreta de forma distinta. Por eso no tiene sentido explicar qué es lo que hacemos. Cada persona le encuentra una motivación diferente. Por eso hablar de secreto masónico es una tontería”.

La gran Logia de Madrid.

La gran Logia de Madrid. Jorge Barreno

A la derecha, otro templo un poco más grande. No tiene nada que ver con el anterior. Las paredes son de un azul celeste y hay más sillas. Dos escenarios distintos para diferentes ritos. En España, los más habituales son el ‘Escocés antiguo y aceptado’ y el de ‘Emulación’, aunque también se practican otros como el ‘Francés moderno’. “El trasfondo es el mismo, pero cambian los símbolos a interpretar”.

Son casi las once de la noche. Los hermanos se despiden con un abrazo y tres besos. ¿Y eso por qué? “La trinidad, aquí todo son símbolos, dale una vuelta”. Mañana madrugan. Abandonan la Logia en coche. No visten túnica ni levitan. Simplemente buscan, con todo lo que eso significa.

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¿Por qué Franco odió tanto a los masones?

Franco y la Masonería

Nunca es tarde si la dicha es buena. Con este ánimo celebra la masonería española su asamblea ordinaria, este fin de semana en Madrid, con observadores de medio centenar de logias y orientes regulares del mundo. La reunión coincide con media docena de acontecimientos gozosos para la Gran Logia de España, que se han sucedido en los últimos meses. Demuestran cómo, poco a poco, la organización perseguida con saña por la dictadura franquista, hasta el punto de decretar su exterminio, va reponiéndose de los espantajos que la señalaron como uno de los peores enemigos de España. “El contubernio judeo masónico”, dijoFranco en septiembre de 1975, en su último discurso desde el balcón del Palacio Real, en la Plaza de Oriente. Muerto el dictador apenas cincuenta días después, la transición hacia la democracia fue lenta, pero supuso pronto la legalización de todo lo que execraba el régimen totalitario: partidos políticos, sindicatos, cientos de confesiones religiosas, los derechos de reunión y manifestación, las autonomías… La masonería hubo de esperar hasta mayo de 1979, y ello por sentencia de la Audiencia Nacional contra una insólita resolución del Ministerio del Interior denegando la inscripción en el registro de asociaciones.

Aún hoy se oyen voces contra los masones, presentados en España como una organización secreta y malvada. En 2005, el papa emérito Benedicto XVI dijo que la masonería “es pecado”, e igual, o peor, opinión ha expresado su sucesor, Francisco. “En esta tierra a finales del siglo XIX las condiciones para el crecimiento de los jóvenes eran pésimas. Esta región estaba llena de masones, comecuras, anticlericales y satanistas”, dijo el pontífice argentino en un encuentro con jóvenes en Turín en septiembre del año pasado. Semanas más tarde, una diócesis española suspendía a uno de sus sacerdotes por ser masón y una revista católica, Infovaticana, acusaba a la organización de matanzas y crímenes de todo tipo. La Gran Logia de España se tomó las ofensas con ironía, a través de su publicación de referencia, ‘El Oriente’. Lo hizo presumiendo de que tres de los grandes fabricantes de coches fueron masones, Henry Ford, los hermanos Chrysler y Andrés-Gustave Citröen. Presentó la cosa así: “Critica el contubernio con fundamento. ¿Quieres un argumento real para alimentar la masofobia? Sin los hermanos Chrysler, Ford y Citröen no habría atascos”.

Llegan los desagravios, poco a poco. El Colegio de Abogados de Madrid ha rehabilitado en enero pasado la memoria de 61 de sus colegiados, expulsados del colegio en 1939. El acuerdo intenta “cerrar heridas que jamás deberían haberse producido”, dice en un comunicado. Entre los rehabilitados está lo más granado del foro nacional en aquellos años, todos fallecidos, algunos ante el pelotón de fusilamiento, la mayoría en el exilio, sin poder regresar a España. He aquí algunos nombres: Jiménez de Asúa, Miguel Maura, Álvaro de Albornoz, Eduardo Ortega y Gasset, Ángel Ossorio y Gallardo, Ángel Galarza, Manuel de Irujo, Victoria Kent, Pedro Rico, Manuel Azaña, Augusto Barcia, José Bergamín, José Prat, Niceto Alcalá-Zamora, Demófilo de Buen….

También el Senado ha puesto este año una primera piedra para reconocer que la masonería también debe figurar en la memoria de los varios holocaustos perpetrados por los totalitarismos del siglo pasado. Por vez primera desde que la ONU impulsó el Día oficial de la Memoria del Holocausto, el Senado invitó a la Gran Logia de España a participar en el acto de conmemoración que tuvo lugar en la Cámara Alta en enero pasado. Fue el presidente de la Federación de Comunidades Judías de España, Isaac Querub, verdadero protagonista de ese homenaje, quien reclamó que dos representantes de la Gran Logia, el gran maestro Óscar de Alfonso y el director del gran consejo rector, Jesús Gutiérrez Morlote, participasen en el mismo.

Y aún otro motivo de satisfacción, quizás el más deseado: Pese a las gruesas palabras del papa Francisco contra los masones, el cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Colegio Pontificio para la Cultura, acaba de publicar un artículo enL’Osservatore Romano con el título ‘Queridos Hermanos Masones’, invitando al diálogo entre la Masonería y la Iglesia Católica. La masofobia del famoso contubernio se está derrumbando por el flanco religioso.

Los masones no han parado de reivindicarse en los últimos cuarenta años, aunque con escasa fortuna. La última Conferencia Mundial de Grandes Logias Regulares, celebrada en San Francisco (California) el otoño pasado, debatió el caso: el enigma de una masonería nacional sometida todavía a vejaciones. “Nuestro país ocupa un lugar muy destacado en la historia de las persecuciones que hemos sufrido, pero no reside ahí el enigma. Los masones que nos visitan, que presumen con naturalidad en sus países de esa condición, se dan cuenta de que la España democrática no ha hecho ningún esfuerzo para restituir la honorabilidad a la institución”, afirma su máxima autoridad, con el título de Gran Maestro, el abogado valenciano Óscar de Alfonso Ortega. “Que tus acciones, y no tus palabras, hablen por ti”, es el lema este año del boletín de la Gran Logia de España.

Óscar de Alfonso Ortega acudió a la cumbre de San Francisco con una responsabilidad extraordinaria: además de líder de los masones españoles, preside desde el verano pasado la Confederación Masónica Iberoamericana, una de las organizaciones regionales más importantes de la masonería mundial, con 10.400 logias de 25 países y más de 350.000 miembros. “Para la masonería española, compuesta por apenas 3.000 personas, esa elección para un mandato de tres años, además de un honor, servirá para fortalecer nuestra Orden aquí y a nivel internacional”, dice.

Otoño de 1958 en el palacio del Pardo, en Madrid. Dos senadores y un alto militar estadounidenses, recibidos por el generalísimo Francisco Franco, sondean al dictador sobre sus intenciones ante una más que probable visita a España del presidente de Estados Unidos, el general Dwight D. Eisenhower. ¿Cómo sería recibido, con qué garantías, con qué intenciones? Franco se explaya, eufórico: Hay que exterminar la subversión comunista, quiere ayudar a Estados Unidos en su combate contra la Unión Soviética, aspira a afianzarse como reserva espiritual de Occidente, hay que acabar con la masonería… Un senador le corta: “Señor, el presidente Eisenhower es protestante, yo soy masón y mi colega en el Senado es judío. Los tres estaríamos en la cárcel en este país”. El militar, el aristócrata Eugene Vidal, instructor aeronáutico en la famosa academia West Point,remachó con saña. “No, no, excelentísimo señor. Yo soy también masón y aquí estaría fusilado”. El relato de la entrevista lo hizo, años después, el político y gran escritor Gore Vidal, hijo del militar Eugene Vidal y nieto de otro senador de EEUU, Thomas P. Gore.

Franco se quedó lívido. Pero se deshizo en promesas. Nada le importaba más que pasearse por las calles de Madrid con el líder de una potencia mundial, que finalmente llegó a España un año más tarde, el 21 de diciembre de 1959.

Sería el culmen de una lenta aceptación internacional, que se inició con el reconocimiento temprano del Estado vaticano. Para entonces, el régimen nacionalcatólico había permitido la apertura de unas pocas iglesias protestantes (por cierto, con la airada protesta de los obispos de entonces: “Jamás conceder los mismos derechos al error que a la verdad”, escribieron en una pastoral conjunta). También empezaron a regresar a España algunas familiar judías. Con los masones no hubo tregua. Fueron exterminados de raíz, o eso creía la dictadura. Sin que los historiadores hayan encontrado una causa razonable (quizás detestaba a su padre y al hermano Ramón, notorios masones; quizás porque había sido rechazado él mismo por una logia), Franco fue un perseguidor implacable, criminal, de la famosa orden iniciática universal. He aquí un dato extravagante, si no fuera trágico: Pese a no haber en 1936 más de 5.000 asociados a la masonería, a lo sumo 6.000, la ley para la represión de la Masonería dio paso a casi 18.000 procesos, culminados en el pelotón de fusilamiento, en años de cárcel o en un exilio exterior o interior después de ser desposeídos de sus bienes.

La transición hacia la democracia fue lenta entre 1975 a 1982, sobre todo para la masonería. Recuperadas todas las libertades que definen a un Estado moderno, los masones tuvieron que acudir a los tribunales para recuperar la suya. El Ministerio del Interior les denegó dos veces la inscripción en el registro de asociaciones, que ganaron en mayo 1979 mediante una severa sentencia de de la Audiencia Nacional. El ministro que avaló la decisión de marginar a los masones fue Rodolfo Martín Villa (en el cargo entre julio de 1976 a abril de 1979), aunque el pleito se sustanció siendo ministro el teniente general Antonio Ibáñez Freire, condecorado antes con la Cruz de Hierro por sus actos de servicio a Hitler en la División Azul.

Hubo un tiempo en que la masonería española fue numerosa y poderosa. Sólo en la primera legislatura de la II República se sentaron en las Cortes 135 diputados del Grande Oriente y 16 de la Gran Logia, o sea, 151 sobre 470 parlamentarios. Fue, con mucho, la minoría más numerosa. Con alguna razón se dijo que la República fue en gran medida una operación masónica. Masones fueron seis presidentes del Consejo de Ministros (Manuel Azaña, Francisco Casares, Diego Martínez Barrio, Manuel Portela, Ricardo Samper y Alejandro Lerroux), 20 ministros y 14 subsecretarios. Y masones eran 21 generales, entre ellos Miguel Cabanellas.

La fuerza de la masonería no era una excepción en Europa y América. Cuando la humanidad acabó con la intolerancia de todo tipo, sobre todo la religiosa, y se impuso la Ilustración en el llamado Siglo de las Luces, el XVIII, los masones se multiplicaron. Lo fueron, por ejemplo, los grandes libertadores americanos, el cubano José Martí, los estadounidenses George Washington y Benjamin Franklin, el venezolano Simón Bolivar, el mexicano Benito Juárez, el cubano José Martí…), y también Napoleón Bonaparte, Abraham Lincoln, Franklin D. Roosevelt, Winston Churchill, sin hablar de grandes pensadores, artistas y escritores.

Fuente: El País

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Los rastros de la masonería y las logias en Madrid

Masonería en MadridArtículo publicado en Qué!

El Diccionario de la Lengua Española dejó de definir a la masonería como una “asociación secreta”, aquellas cuya existencia está expresamente prohibida por la Constitución Española, en 1978. Y en 1980 se inscribió a la Gran Logia de España en el Registro de Asociaciones de lnterior con el número 37.256. La Constitución protege a las asociaciones -a la masonería también- y reconoce la actividad pública de las logias al servicio de la sociedad. Después de 300 años su historia y su huella están diseminadas por las grandes ciudades españolas como Madrid

Las logias modernas se instalaron en España a mediados del siglo XVII y su historia entre nosotros se puede ‘caminar’ siguiendo sus huellas para observarlas con los ojos bien abiertos. Desde Cádiz, a Sevilla, pasando por Barcelona, Zaragoza o Palma de Mallorca, los masones dejaron una senda de pistas que dan fe de su pasado dorado “que incluiría el último tercio del siglo XIX y hasta el reinado de Alfonso XII”, tal y como describe Juan José Morales, profesor de Historia Contemporánea de la UNED.

Centrándonos en Madrid, ciudad en la que en abril se celebra la Asamblea de la Confederación Masónica Interamericana, y en la que tiene su templo la Gran Logia de España, mayoritaria entre los poco más de 4.500 masones del país, un simple paseo puede mostrarnos diseños, elementos, figuras y proporciones que son inequívocamente plasmación del mundo masón y sus ideas. Se muestra así un pasado mucho más fructífero para las logias, muchos de cuyos hermanos y maestros eran miembros de la de la clase dirigente, económica y políticamente poderosa.

Así, en el callejero de la capital aparecen nombres que recuerdan a masones ilustres: Antonio Machado, Vicente Blasco Ibáñez, Gregorio Marañón, Isaac Peral, Manuel Becerra, Meléndez Valdés, Ortega y Gasset, Ramón y Cajal, Tomás Bretón, Ventura de la Vega o Giner de los Ríos, entre otros muchos. Pero eso es el pasado.

¿Y  hoy? En la actualidad, los masones españoles “buscan un horizonte, el rastreo del lugar social que podrían ocupar, tras la persecución franquista, la diáspora y el exterminio. En la actualidad podríamos pensar que están sumidos en cierto paroxismo y ensimismamiento, por sus propios temores y recelos y la desconfianza que siguen despertando. En definitiva, aletargados en espera de tiempos mejores“,asegura Morales. Otro estudioso del tema, el periodista -y masón- Valentín Díaz, asegura que sus hermanos de todas las logias españolas han pasado “de la persecución a la irrelevancia”. En opinión de este ex-corresponsal de TVE, España “fue uno de los países europeos en los que mas tardó en asentarse la masonería y donde más ha sido perseguida y vilipendiada junto con Portugal”.

Y sin embargo, es curioso que España, y concretamente Madrid, albergara la primera logia en suelo no británico  que figura en los archivos de la Gran Logia de Inglaterra, la de mayor tradición en todo el mundo y una de las que goza de mayor influencia y peso. La fundó el Duque de Warton en la calle San Bernardo y fue reconocida por Londres en 1729. Sus andadura y su antiguo prestigio están recogidos, en parte, en esta colección de imágenes:

1.- Un parque ‘muy masón’ encima de la antigua estación de Delicias: Algunas partes del Parque Tierno Galván, cuya construcción se inició en 1986 en el barrio de Méndez Álvaro son claros símbolos arquitectónicos masónicos. Y quizá el auditorio, junto al acceso oeste al parque desde el Planetario, pueden ser los más sobresalientes. Todo es cuestión de proporción, dicen los expertos. El arquitecto que lo diseñó, Manuel Ayllón, puso especial cuidado en ello.

El historiador Arturo Sacristán, explicaba en ‘Nokton Magazine’ que Madrid estuvo lleno de huellas masonas, a la vista de todo el mundo, durante muchos años de persecución franquista. ¿Qué pasó? Que estaban protegidas por su simbolismo. Está por aclarar si Enrique Tierno Galván era masón, pero por deseo de su familia, su archivo personal con miles de documentos inéditos sobre su vida privada y su actividad política, están en la biblioteca pública Arús, fundada por los masones. Y Tierno “daba mucha importancia a los símbolos, y sabía trasladarlos a la política”, concluye Sacristán.

 

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La masonería que vuelve, o tal vez nunca se fue

EL DÍA asistió a la recreación de la “tenida” de la Logia Nuevo Mundo 88, la más importante de Tenerife, por el rito escocés antiguo aceptado.

J.D. Méndez

Ni batas o capuchas negras, ni enormes medallones con simbología esotérica, ni señas o señales secretas, ni soniquete siniestro de fondo con voces de monasterio gregoriano. “Y los niños crudos, nos los comemos ahora, después del ritual”, señala divertido el Venerable Gran Maestro que acaba de presidir la recreación de una “tenida” de la Logia Nuevo Mundo 88, fundada en 1996, y la más importante y numerosa (sin concretar cuántos miembros tiene) de habla hispana en la Isla. EL DÍA tuvo acceso a una reunión para desmontar mitos sobre los masones y la masonería. Entre ellos, la supuesta imagen recurrente por la “leyenda negra que durante 40 años inoculó en la sociedad española la Dictadura franquista” o el secretismo. “Más que secretos, somos discretos”, apuntan como premisa.

La cita, concertada previamente, se desarrolla en un punto del área metropolitana de Tenerife. Tras seguir a un vehículo se accede a un barrio, como tantos otros, de casas terreras. Una de ellas, sin ningún signo externo, es el Templo, la Logia como también se denomina a “la célula masónica”.

La primera sensación es de sorpresa porque entre la decena de personas que espera hay rostros conocidos, del ámbito público y del privado. La mayoría desarrolla profesiones liberales, aunque insisten en que “cualquiera, desde un obrero a un catedrático de universidad puede ser masón”.

Lo segundo que impresiona es el orden y la limpieza, casi obsesivos, de un inmueble “donado por varios hermanos (como se llaman entre ellos)”. Mientras se preparan para el rito, el Segundo Vigilante instruye al profano: “En la masonería hay 33 grados que se van superando, previa decisión de un tribunal. Los tres primeros estudian el simbolismo (Gran Logia de España, por ejemplo) y del 4 al 33 el filosofismo. Aquí mismo hay un grado 33; yo soy un 24 y la primera prueba a superar es la paciencia”. De entrada.

Al bajar las escaleras hacia el sótano, la atmósfera se hace un poco más inquietante. La media luz o el uso progresivo de velas son herramientas para crear ese ambiente especial. Pero no es más que eso, parte del ritual. O no.

Sobre la puerta de la sala de “tenidas”, las letras SFU, el lema de la Logia, “Salud, fuerza y Unión”, y el de la Revolución Francesa: “Libertad, Igualdad y Fraternidad”. A la entrada, dos piedras, una basta por moldear y otra cúbica, con el sentido de la búsqueda de la perfección. Los hermanos, de etiqueta, se colocan collares y mandiles. Y entonces, de repente, se cierran las puertas.

Al entrar a la sala llama la atención, a la izquierda, una pequeña estancia en penumbra. En su interior, una serie de símbolos, entre ellos una calavera. Es la Cámara de Reflexión. La pregunta: ¿cuánto tiempo se pasa aquí dentro? Y la respuesta: “Depende. Hay quien está diez minutos y otros seis horas; lo que sea necesario”. Aunque “ya no es como antes cuando eran días”.

La imagen no es la que divulgó el nacional-catolicismo franquista como estereotipo, pero sí hay una escenografía que reproduce el mismo ritual desde hace 150 años y este escenario rectangular “es igual al de cualquier templo del mundo, incluido el de la calle San Lucas en Santa Cruz”. Eso en caso de seguir el rito escocés antiguo y aceptado, el de Nuevo Mundo 88, cuyo estandarte aparece en un lateral. Hay otros ritos entre los más de seis millones de masones.

Las doce columnas, las paredes decoradas de rojo, el techo con la bóveda celeste en la hora cero del año cero, el piso en damero blanco y negro… Nada es casual. Con tres símbolos fundamentales, las “tres grandes luces”: el Volumen de la Ley Sagrada, la Escuadra y el Compás. Igual que la distribución de los hermanos (con inmaculados guantes blancos), ubicados alrededor del visitante que queda en el centro expuesto cual inocente diana (piensa él). Al fondo, el Venerable Maestro se intuye detrás de un candelabro de siete brazos, sentado justo debajo del “Ojo que todo lo ve”, la representación del Gran Arquitecto del Universo en el que todo masón cree con el sentido de Ser Supremo, Dios, la Idea o los aspectos metafísicos de la existencia. En posiciones estratégicas, el Primer y el Segundo Vigilante con los mandiles y collares que, según sus formas y colores, les categorizan. También a los aprendices y compañeros, situados a los lados de la sala.

Tres contundentes golpes de mazo desde tres puntos diferentes anuncian que empieza la “tenida”. El visitante pregunta a partir de ahí y casi siempre obtiene respuestas. Desde los orígenes -relacionados con los antiguos gremios de albañiles, “constructores de las grandes catedrales”- a la situación en el franquismo con el archiconocido argumento del contubernio judeomasónico-comunista presente.

Un hermano cuenta una anécdota de la base de Torrejón (Estados Unidos tiene una amplia tradición masónica desde Franklin): “Era una isla de libertad para los masones españoles, pero los yanquis, furibundos anticomunistas, no entendían lo del contubernio. No cabía en su cabeza”. El rechazo a la entrada de Franco en la masonería fue valorado como una de las causas de la cruzada del régimen. Pero también el concepto “revolucionario” de la igualdad de los hombres, como en la enseñanza, donde Giner de los Ríos, masón, creó la Institución Libre en la II República con base en el krausimo.

 

La lista de masones es amplia: Ortega y Gasset, Ramón y Cajal, Gregorio Marañón, Isaac Peral… “Hombres libres, de buen carácter, de buena reputación y de buenas costumbres”, condiciones indispensables para ser masón.

En tono distendido, ya en el piso de arriba, la conversación deriva hacia qué es y qué no es la masonería; las razones para ser masón; las mujeres (que las hay) en la masonería; la prohibición de debates políticos o religiosos, aunque cada uno tenga su ideología, o la aportación de la música mozartiana. Y unos valores de solidaridad, libertad de expresión, “un estilo de vida”. No una secta porque “no admite dogmas y los miembros se pueden ir cuando quieran”.

Apenas es una aproximación a un mundo desconocido y con áurea de misterioso. Si quiere saber algo más contacte con la página web nuevomundo88.es porque “aquí no hay secretos”. ¿Usted quiere ser masón? No tiene más que pedirlo. Otra cosa es que lo consiga.

Simbología. Todo tiene un sentido en la disposición y elementos de la “tenida”: 12 columnas, techo con la bóveda celeste en el año cero a la hora cero, piso en damero o situación de los hermanos. Al final, manos entrelazadas y grito del lema: “Salud, fuerza y unión”.

Más símbolos. Mandiles y collares, según categorías de los hermanos; elementos inquietantes de la Cámara de Reflexión y representación del “ojo que todo lo ve”.

 

Fuente: eldia

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Historia de la masonería cubana

cuba masonería¿Qué es la masonería? ¿Cuál es el origen de la masonería en Cuba? ¿Qué vínculos existen entre la masonería y las luchas libertarias de la isla? Estas y otras interrogantes son respondidas por Eduardo Torres-Cuevas, en un libro que permite acercar al lector a un tema que, a pesar de su indudable relevancia, ha sido poco abordado por la historiografía nacional.

Historia de la masonería cubana. Seis ensayos (Ediciones Imagen Contemporánea, 2013, 396 pp), que así se titula el volumen, es la tercera edición de un libro, aparecido por vez primera en el año 2004, basado en “Historia de la masonería de Cuba”, investigación concluida por el autor en 1975, hoy en proceso de revisión y actualización.

A partir de una amplia fuente documental y testimonial, Eduardo Torres-Cuevas analiza, entre otros temas, los cuerpos masónicos cubanos durante el siglo XIX, el Gran Oriente de Cuba y Las Antillas y la ruptura de 1868, el simbolismo masónico en la bandera de la estrella solitaria, la relación de la masonería con las guerras independentistas del siglo XIX y la masonería de la isla en las décadas finales de la pasada centuria.

En “Jose Martí y la masonería española”, el ensayo que cierra la entrega, se profundiza en la relación, entre los años 1868 y 1873, de Martí, y de otros jóvenes, “con la masonería –cubana y española— y, a su vez, la de ésta con los movimientos intelectuales y políticos cubano y español de la época”. He aquí algunos comentarios del autor, apoyados en el propio legado del Maestro: Ciertas ideas martianas en torno y al centro de la masonería pueden completar su porqué masónico. Una de sus definiciones: “la masonería no es más que una forma activa del pensamiento liberal”. Entiéndase que este término se usaba para designar a “los partidarios de las libertades”. La esencia de la masonería es “Obrar irrevocablemente, perfeccionar el ejercicio de la libertad, preparar a los ciudadanos a la vida pública, ayudar al logro de toda noble idea, estos son, sin uno más, sin nada de incógnito, sin nada oculto, son los misterios de la orden masónica”, Historia de la masonería cubana.

Seis ensayos se complementa con una galería de fotos y con valiosos documentos, entre ellos la carta patente de André Cassard, fechada en 1859, para crear los altos grados de la masonería en Cuba; el cuadro de miembros iniciales de la logia Buena Fe de Manzanillo –perteneciente al Gran Oriente de Cuba y Las Antillas—, vinculados a la guerra de 1868, y la cronología de los grandes funcionarios de los cuerpos masónicos cubanos, entre 1859 y 1977. Doctor en Ciencias Históricas, Profesor Titular. Investigador Titular, director de la Biblioteca Nacional José Martí, presidente de la Academia de la Historia de Cuba y de la Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz de la Universidad de La Habana, Eduardo Torres-Cuevas (La Habana, 1942) es autor de una valiosa obra encargada de recuperar figuras y momentos de la historia patria. Galardonado, entre otros reconocimientos, con el Premio Nacional de Ciencias Sociales 2000 y el Premio Nacional de Historia 2005, en su bibliografía aparecen títulos como La polémica de la esclavitud. José Antonio Saco (1984), Félix Varela. Los orígenes de la ciencia y conciencia cubanas (1995), Antonio Maceo: las ideas que sostienen el arma (1995), La historia y el oficio de historiador (1996) y En busca de la cubanidad (2006). Con la publicación de esta nueva edición de Historia de la masonería cubana. Seis ensayos, Eduardo Torres-Cuevas no solo se encarga de revelar un tema de indudable interés y trascendencia. Porque, a través de la lectura de estas páginas, será posible, igualmente, indagar en ese complejo y rico proceso de formación de la identidad de la mayor de Las Antillas

Ver más: Historia de la masonería cubana http://www.trabajadores.cu/20140715/historia-de-la-masoneria-cubana/

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Cuento antibelicista para hijos de masones (1931)

cuentoMadrid, Octubre 1931

“— Papá, ¿sabes lo que me vas a comprar para mi cumpleaños Pues… una caja de soldados.

— Bueno, hijo mío. Ya que te gusta esa clase de juguetes te compraré una caja… pero no de soldados, sino de exploradores.

—   ¿Y por qué no quieres que sea de soldados?

— Porque con la caja de soldados tendrías que jugar a hacer batallas, mientras que con la de exploradores puedes jugar a campamentos, a marchas, a muchas cosas, pero siempre en plan de paz.

—   ¿Y tú no quieres que yo juegue a guerras?

— No, hijo mío. No quiero que te familiarices con la idea de formar combates. Demasiado metida está en el ánimo de los hombres la idea de la guerra y la matanza, sin necesidad de imbuirla también en los niños por el método de Montesorí.

— Sin embargo, hay muchos niños que juegan con soldados de plomo, y con sables y escopetas.

— Es verdad, hay demasiados. Pero yo quiero para ti una educación esmerada; quiero que aprendas a respetar la vida de los hombres y de los animales; por eso nunca te compraré cajas de soldados, ni de toreros, ni escopetas, ni sables. Te compraré rompecabezas que te enseñen a construir, y no a destruir, juguetes mecánicos que exciten tu curiosidad por saber cómo funcionan, aunque los rompas para ver lo que tienen dentro; aros, pelotas, balones, etc., que te obliguen a correr y a hacer ejercicio, pero nunca juguetes que al jugar con ellos tengas que pensar en matar a alguien.

—   ¿Y qué importa que lo piense, mientras no lo haga?

— Es que el pensamiento es una fuerza muy poderosa. En lo que piensa un niño, en aquello se convierte cuando llega a hombre. Si de niño piensas en matanzas, de hombre llegarás a matar”

 

(“La caja de exploradores”, en Vida Masónica, revista mensual, año VI, sept. y octubre, 1931, núms. 7 y 8, pp. 95-96).

Publicado en José Antonio Ferrer Benimeli, La Masonería española: La Historia en sus textos, Madrid, 1996, pp. 197-198.

 

Fuente: UNED

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John Wayne, el masón que rodó 200 películas

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Marion Robert Morrison, de nombre artístico John Wayne, conocido popularmente como El Duque, fue un actor estadounidense que comenzó su carrera en la década de 1920.

 

Fue un icono norteamericano durante muchos años. En 1999, el American Film Institute le otorgó el lugar número john wayne masón13 en su lista de las 100 Estrellas Más Grandes de Todos los Tiempos. Una encuesta Harris publicada en 2007 le otorgó el tercer lugar entre las estrellas favoritas de los Estados Unidos. Actuó en más de 200 películas en sus cincuenta años de carrera, y fue ganador de un Oscar por “True Grit”, en 1969.

En su juventud fue miembro del Capítulo De Molay de Glendale y después fue iniciado en masoneríasiguiendo los pasos de su padre. Fue iniciado el 9 de julio de 1970 en la Marion McDaniel Lodge nº 56, Tucson, Arizona, pasado a compañero al día siguiente y elevado a la maestría el 11 de julio de ese año. En diciembre de ese año se dio de alta como Shriner.

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¿Masones en Cádiz en 1812?

masones en las cortes de CádizLa fantasía se dispara hasta límites insospechados sobre la posible influencia de este grupo en la redacción de la primera Carta Magna de la historia de España

La masonería siempre ha gozado en España de un halo de misterio y morbo que nunca deja indiferente. Quizás la causa sea el desconocimiento que de ella se tiene o la falta de información veraz sobre su funcionamiento. Una logia masónica se forma por personas que buscan su perfeccionamiento moral, bajo unos principios y tradiciones, de acuerdo con los valores de la sociedad moderna. Desde que la monarquía absoluta y la Iglesia empiezan a ver la masonería como un peligro integrado por librepensadores e ilustrados, comenzarán las campañas de propaganda a favor y en contra de la misma. Una corriente acusará a la masonería de apoyar cualquier idea que ponga en duda el régimen establecido (monarquía, Iglesia y clases sociales) y otra corriente, la defenderá adjudicándole las bondades de los derechos que se van ganando (derechos del ciudadano, libertad de culto, supresión de la esclavitud, etc.).

En el caso de la posible influencia de la masonería en la Constitución de 1812, la fantasía se dispara hasta límites insospechados. Hay quien les atribuye a los masones todo lo bueno que contenía (soberanía nacional, libertad de imprenta, educación obligatoria, supresión de señoríos, etc.). Y otros sectores acusaron la influencia masónica y despreciaron la obra jurídica como un producto de revolucionarios y anticlericales (limitación de poderes al Rey, supresión de la Inquisición, etc.). Quizás la verdad es más sencilla y los hechos más cercanos a lo que pensamos. ¿Existían masones en Cádiz en 1812? La respuesta es sí… y desde mucho antes de 1808.

En 1732, el Gran Maestro de Gibraltar (representante de los masones en el Peñón) recibe la posibilidad de hacerse cargo de los masones de la zona que rodea al Peñón (en concreto, de “Gibraltar y los territorios adyacentes”). A diferencia de la actualidad, el contacto marítimo y terrestre entre Gibraltar y Cádiz era absolutamente cotidiano y sin mayores dificultades. En esta misma época se detectan los primeros masones extranjeros que residen o han pasado por Cádiz. Ya en 1743, la Inquisición detuvo y condenó a un sacerdote católico, el P. José Augusto, en El Puerto de Santa María. Ésta es, hasta el momento, la primera noticia documentada de la presencia de un masón español en la Bahía. Más tarde, el Marqués de Ureña, impulsor de la Santa Cueva y conocido hombre de ciencias y letras del XVIII gaditano, describirá, en las memorias de su viaje europeo, que asistió a conciertos organizados por logias londinenses y que fue invitado a participar en sus reuniones. Estamos hablando de un personaje profundamente católico, noble, ilustrado y al que le pedían informes desde el cabildo de la Catedral hasta el Ayuntamiento, corporaciones de Bellas Artes o el planeamiento del poblado naval de San Carlos.

En el final del siglo XVIII gaditano, nos encontramos con la construcción de la Santa Cueva por la nobleza ilustrada que mantiene contactos con el compositor (masón) Joseph Haydn para encargarle la partitura de ‘Las Siete Palabras’ a través del Marqués de Méritos (gaditano y amigo personal de Haydn, al que visitaba y con el que compartía veladas musicales cuando acudía a Viena). Por aquellas mismas fechas, el héroe francés de la independencia de EEUU, La Fayette, se encontraba en Cádiz asustando a las autoridades españolas con un posible contagio en las colonias españolas del deseo de emancipación norteamericano.

Por tanto, sabemos que a fines del XVIII ya existían masones en Cádiz (al menos como visitantes). Luego, en 1807, muchos oficiales de la flota franco-española, que se encontraba en la localidad francesa de Brest, se unieron a logias francesas y llegaron a crear una logia de españoles en aquella ciudad. A la vuelta de la flota a Cádiz, los integrantes decidieron continuar sus reuniones (tenidas) en un café de la muy gaditana calle San Francisco. A la vez, en 1807, figura un buen grupo de españoles (varios gaditanos, por más señas) participando en las logias de Gibraltar.

Mucho se ha discutido sobre la posible pertenencia a la masonería del General Solano, José de San Martín (ayudante del general) y Carlos Pignatelli (el personaje que alivió el sufrimiento de Solano). Lo único demostrado de forma indudable es que el líder argentino San Martín sí fue masón. De los otros dos personajes no se ha llegado a una certeza razonable. En plena Guerra de Independencia, la cuestión masónica se enrarece por culpa de las asociaciones patrióticas independentistas. Estas sociedades, aunque se llamasen logias, no eran más que grupos políticos con apariencia de masónicas. La más importante se localizaba en el barrio de San Carlos y al frente de ella estaba el argentino Carlos de Alvear. Por ella pasarían algunos de los líderes independentistas americanos. A muchos diputados hispanoamericanos se les ha adjudicado su pertenencia a logias masónicas o a estas sociedades patrióticas para tratar de reforzar su aureola romántica.

La abundante prensa de la época hará de la masonería un tema habitual. Unos escribirán para tachar de afrancesados traidores a los que la viesen bien o, por el contrario, para alabar sus principios y valores éticos. Cádiz conocía la presencia masónica. Las ‘Memorias’ de Alcalá Galiano son de una fiabilidad incuestionable y aseguran que en la casa de los Istúriz (lugar que ahora ocupa el Casino Gaditano) residía una logia en la que se inició. En ella se encontró con el diputado quiteño Mexía Lequerica. Quizás este hecho influyese en que, posteriormente, se identificase “liberal” con “masón”, como si fuese algo inseparable, lo cual no es cierto si analizamos la masonería en otras naciones.

Por otra parte, no podemos olvidar que mientras que se están reuniendo las Cortes de Cádiz, existe la actividad masónica de extranjeros. Sin lugar a dudas, la mayor actividad radicaba en los residentes británicos. No podemos olvidar que el embajador inglés, Richard Wellesley (hermano del Duque de Wellington), fue Gran Maestro de la Gran Logia de Irlanda en 1782. Otro británico prominente, James Duff o Conde de Fiffe, llegaría a Gran Maestro de la Gran Logia de Escocia en 1816 (este personaje será muy querido en Cádiz por su colaboración con el ejército español y caer herido gravemente en una ofensiva en Matagorda). Y, por descontado, el generalísimo y laureado en la guerra napoleónica, el Duque de Wellington, que fue iniciado en la masonería en Irlanda en 1790. Y, finalmente, debemos recordar que en los regimientos británicos estaban autorizadas las logias y que algunas pasaron por Cádiz y la Isla de León donde permanecieron acantonadas.

¿Hasta qué punto influyeron los ideales masónicos en las Cortes de Cádiz? Pues quizás la pregunta no esté bien planteada puesto que la masonería no es un grupo de presión ni lobby y porque hay algo que pocos quieren entender: que prohíbe las discusiones políticas o religiosas en sus reuniones (precisamente para respetar las ideas y creencias de todos). La Constitución de Cádiz recogía un espíritu ilustrado, liberal y preconizaba derechos que ya habían cuajado en Francia, EEUU y Gran Bretaña respecto a ciertos modos y maneras políticas. Por tanto, que hubiese diputados masones (como Alcalá Galiano o Mexía Lequerica) no permite ver una causa efecto. Compartir los ideales de libertad, igualdad y fraternidad no adscriben a nadie a ninguna sociedad concreta… ¿o sí?.

Fuente: diariodecadiz

 

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Mozart: “divino” masón

Mozart masón

No hace falta ser un genio para discernir en la música de Mozart, claros contenidos que no están al alcance de la multitud. Son aquellos elementos dispersos e inadvertidos en multiplicidad de partituras, los que ligan al gran maestro de Salzburgo con tendencias políticas asociadas con el Iluminismo y la Masonería

La flauta Mágica es una de las óperas más elaboradas donde se alcanza una enorme acumulación de signos cifrados y mensajes crípticos del divino Mozart…Obertura de la Flauta Mágica

La obra ideada con propósitos inmediatos, debía recoger principios básicos de la Masonería y exaltar, mediante la música, la fraternidad universal de sus miembros. Al propio tiempo, se mantendrían ocultas las alusiones a los ritos iniciáticos y a las diferentes ceremonias. El propio argumento sugiere la dialéctica luz-tinieblas.

La luz es encarnada por el enigmático sacerdote Sarastro; las tinieblas, por la siniestra Reina de la Noche, sombrío personaje que desde un principio procura confundir al protagónico príncipe Tamino en su ruta hacia la iniciación. Segunda aria de la Reina de la Noche

Para quien escucha o presencia la célebre opera, la reina de la noche es un paradigma de causas perdidas. Más parece un ángel caído cuyo único fin es estorbar la propagación de la luz, encarnada por Sarastro. La escolta es un trío  de damas mentirosas y audaces, junto a un carcelero negro llamado Monostatos.

Hablando históricamente, Sarastro (el sacerdote portador de la luz) es inspirado en Ignaz Von Born, jefe masón a quien Mozart dedica por aparte una inspirada obra. El nombre mantiene una curiosa referencia a Zoroastro (Zaratustra), de la mitología persa.

En la numerología masónica, el 3 es un número  particular, relevante durante toda la obra. Con 3 acordes  se inicia la Obertura, y cada uno de ellos se repite en diferente inversión hasta sumar otros tres. En la notación occidental, la pieza se escribe en Mi Bemol Mayor, cuya armadura implica la presencia de 3 bemoles. Cada uno de los acordes, 3 en total, responde a la llamada que realiza el aspirante a la iniciación a las puertas del templo. Tres son las damas, secuaces de la Reina de la Noche; a igual número llegan los genios o adolescentes; tres son los templos: Sabiduría, Razón y Naturaleza. Por último, tres son los consejos que se dan al iniciado (Tamino): Silencio, Fuerza y Constancia.

Al margen de las consideraciones anteriores, La Flauta Mágica trasunta sencillez. La trama que la rige es un cuento de hadas en el que la protagonista es la Música que brota del maravilloso instrumento. Por otra parte se trata de un cuento con moraleja. Un príncipe, y aquí viene a cuento la sangre azul, debe superar un sinfín de obstáculos sin volver a ver atrás, sin caer en el síndrome de la mujer de Lot. Por ello la gran moraleja que se obtiene es la de no dar crédito a las apariencias. La burda trama que la reina y sus damas han echado a rodar solamente sirve para confundir. El iniciado porta consigo los medios para discernir entre el bien y el mal, entre el blanco y el negro, entre la luz y la oscuridad.

En la trama, los instrumentos musicales son las armas de la luz; la flauta aparece construida del más puro y centenario roble, símbolo de la fuerza y de la resistencia. Igualmente aparece el Glockenspiel del pajarero Papageno que tiene la virtud de hechizar.  Aria de Papageno El inusual y poético  equilibrio entre drama, hermetismo, nobleza y comicidad hace de La Flauta Mágica una ópera irrepetible…  ¿Nos sorprendería el hecho de que Goethe, al estilo Sarastro, en los postreros momentos pidiera “Luz, más Luz”? Acaso recordaríamos los instantes finales del gran compositor Gustav Mahler, quien sumido en la semiinconsciencia musitaba solamente Mozart, Mozart, Mozart.El Divino Mozart, divino y masón, es el centro mismo de tal expresión estética, el mágico poder de la palabra cantada, de la música viva y trascendente, lo erige en portador de la Lira de Orfeo. Seres animados de cualquier reino se inclinaran ante el mágico poder de su armonía, que comprueba una vez más que la luz y el movimiento del Cosmos lo adoptaron para siempre como su bien amado. Marcha de los sacerdotes (comienzo del segundo acto)

Ancora, 10 de agosto de 2008
La Nación, Gonzalo Castellón 
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La Masonería de Adopción en España

Clara CampoamorEn España, durante el Sexenio Democrático aparecen algunas logias femeninas dependientes del Gran Oriente de España. Es el caso de la logia Hijas de Minerva, que debió aparecer hacia 1872, seguida de la logia Hijas del Sol, en ese mismo año y de la más tardía Hijas de Memphis, fundada en 1877. Contaron con un órgano de prensa, Las Hijas del Sol, dirigido por la Baronesa de Wilson. En 1886 también aparece un buen número de mujeres en el censo de la logia Legalidad de Madrid. En 1887 se funda la logia Hijas de los Pobres de Madrid. Se trataba de logias de Adopción.

La confusión en la terminología masónica con respecto a la masonería femenina no oculta sin embargo que bajo el nombre de cámara o logia, las mujeres trabajaron bajo las formas rituales de la masonería de Adopción.

Al comenzar 1890, el Gran Oriente Español contaba sólo con dos logias de Adopción,: Creación de Mahón e Hijas del Progreso de Madrid.

En España los primeros Reglamentos que sientan las bases de la masonería de Adopción datan de principios de la década de los años noventa del siglo XIX y responden a los problemas de irregularidad en que habían caído muchas logias que iniciaban a mujeres, lo que suponía una contravención de una norma general masónica que data de las Constituciones de Anderson que prohibía el ingreso de mujeres en la Orden. Así, en el Boletín del Gran Oriente Español (BOGOE) de 15 de agosto de 1892 aparece una Ley de Adopción, se establece: “que la Federación tiene sus Logias de Adopción, nuestra Federación no admite en su seno a la mujer sino que la designa un Rito especial llamado de Adopción”.

El primero de los Estatutos sobre la masonería de Adopción en España aparece en 1893. En ellos se mantiene la regla de que todos los trabajos en Logia deben ser supervisados por hombres masones que ostenten como mínimo el grado de maestro. Tras la reforma de 1902 y la aparición de un nuevo Reglamento del Rito de Adopción, la situación de las logias no cambia apenas.

Recordemos que en España la mujer mantiene una situación de subordinación al marido conforme al Código Civil de 1889.

La presencia de mujeres en los grandes acontecimientos masónicos se limita a la participación de forma individual. Es el caso de Rosario de Acuña y Ángeles López de Ayala con sendos discursos en la inauguración el 24 de junio de 1888 del Colegio del Gran Oriente Nacional de España en los que ambas hermanas brindaron por la emancipación de la mujer en la sociedad. Ángeles López de Ayala fue una escritora librepensadora relacionada con los círculos republicanos. En 1888 ingresó en la logia de Adopción Amantes del Progreso y en 1889, en la logiaHijas de los Pobres. Junto a Amalia Domingo Soler, fueron exponentes de las doctrinas espiritistas de influencia deísta y sostuvieron estos principios frente a las actitudes librepensadoras materialistas de inspiración atea. Ángeles López de Ayala participaría en la logia Constancia nº 102 de Barcelona como Secretaria del taller. El 17 de septiembre de 1910, la Comisión Organizadora del Primer Congreso Librepensador Nacional en una carta que dirige a Fernando Lozano se le pide que Ángeles López de Ayala “preste al acto su adhesión valiosísima, pues sin ella se le restaría al Congreso muchísima importancia”. La escritora se convierte casi en un icono del librepensamiento.

 

En los Estatutos Generales del GOE correspondientes a la reforma de 1903 se ofrecen razones similares para la creación de la masonería de Adopción. El Rito de Adopción se convierte en una fórmula necesaria para una institución progresista y comprometida en las transformaciones sociales. En esta época las logias de Adopción o femeninas comienzan a formar parte de los organigramas masónicos aunque eran organismos dependientes y subsidiarios de la masonería formada por hombres.

Hermanas de La Cámara de Adopción “Hijas de la Unión” nº 5, Gran Oriente Español, 1904

La constitución federalista del GOE de 1923 no supone ningún cambio para las logias de Adopción, tampoco por el texto de 1933. De hecho, la evolución de la mujer en la masonería fue pareja a los movimientos feministas de la sociedad española del momento. En este sentido, la defensa de la emancipación femenina entra a formar parte del discurso masónico como un «feminismo de hombres», de la mano de figuras como Odón de Buen o Cristóbal Litrán. En 1925 aparece en el BOGOE una propuesta para reformar la masonería de Adopción en un sentido más progresista con el fin de conceder un mayor protagonismo a las mujeres en las logias. Pero la situación de la mujer dentro de la masonería no cambia.

A partir de 1920 el estado de opinión de la masonería respecto a la admisión de mujeres en sus instituciones comienza a cambiar. Por parte de la GLE se presentaron propuestas ante la Asociación Masónica Internacional (AMI) en este sentido. En el Boletín de la GLE de junio de 1933 figura una proposición pidiendo la autonomía para las logias femeninas y una equiparación a los hombres en cuanto a los signos de los grados. Esta proposición será llevada a la Asamblea de Ginebra de la Asociación Masónica Internacional, donde no tendrá ningún éxito.

¿Que nivel de participación tuvo la mujer en la masonería española? En la zona de Valencia, la masonería femenina alcanzó cifras especialmente abultadas. En 1886 aparece ya un nutrido grupo de mujeres en la logia Constante Alona en Cámara de Adopción. Rosario de Acuña y Villanueva solicitó su ingreso en la logia Constante Alona de Alicante el 12 de febrero de 1886. Otra escritora fue Mercedes Vargas Chambó, también iniciada en la logia alicantina, aunque posteriormente se afilió a la logia Hermanos de la Humanidad de Albacete. A partir de 1892 comenzará su andadura la logia de Adopción Hijas de la Uniónde Valencia. Y en Cartagena aparece un nutrido grupo de mujeres en la logia Diez Hermanos nº 380 fundada el 1 de enero de 1887 bajo los auspicios del GONE. Posteriormente, en 1893 estas mujeres formaron la logia de Adopción con el nombre de logia Caridad.

Respecto a Andalucía, cabe citar la logia de Adopción Hijas de la Regeneración que aparece vinculada a la logia Regeneración, instalada en 1895 en Cádiz. En la provincia de Granada la logia Luz del Porvenir de Loja de 1888 aparecen diez mujeres en Cámara de Adopción. En la provincia de Almería destaca la labor masónica emprendida por Adela Martínez, viuda de Salmerón, que perteneció a la logia Salmeroniana nº 206 de Alhama de Almería fundada bajo los auspicios del GOE. De entre las numerosas mujeres destaca Belén Zárraga Hernández, política feminista, librepensadora y republicana federal, fundadora de la Federación Malagueña de Sociedades de Resistencia en 1897 y el semanario La Conciencia Libre. Participó en el Congreso Universal de Librepensadores de Ginebra y presidió la Asociación General Femenina de Valencia. En su ideario mezclado de elementos como anticlericalismo, humanismo integral, pacifismo universalista, nacionalismo, obrerismo y regeneracionismo.

En Canarias, el grueso de la masonería femenina se concentra en la logia Añaza de Santa Cruz de Tenerife. y en la logia Andemana nº 3 de Las Palmas de Gran Canarias.

Las mujeres que durante la Segunda República ingresan en la masonería son, en muchos casos, grandes personalidades. Se citan a estos efectos, a Clara Campoamor, Victoria Kent o Margarita Nelken. Sin embargo, aunque en los expedientes personales de Clara Campoamor, Margarita Nelken y Victoria Kent que se encuentran en el AHNS se hacen constantes referencias a una posible filiación masónica, lo cierto es que no se ha encontrado en ninguno de los tres casos su expediente de iniciación. En el caso de Clara Campoamor se asegura por parte de los Servicios Especiales de Información que trabajaron intensamente durante la inmediata postguerra que, en efecto, era masona y que perteneció a la logia Reivindicación de Madrid. Allí se dice que un testigo afirmó que Clara Campoamor asistía a la logia Reivindicación de Madrid (AHNS, Masonería B, legajo 672, exp. 4). En cambio, su pertenencia a la Liga de los Derechos del Hombre, organización muy vinculada a la masonería, sí está acreditada.

La logia de Adopción Amor de Madrid representa la tendencia emancipadora de la masonería durante la Segunda República. Dicho taller fue instalado el día 2 de diciembre de 1931 bajo los auspicios de la logia Mantua de Madrid, pues era imprescindible que toda logia femenina fuese patrocinada por una logia regular, es decir, una logia masculina. Dicha logia perteneció a la Gran Logia Española. En la tenida de instalación fue afiliada Carmen de Burgos que ya pertenecía a la masonería anteriormente.

Victoria Kent también aparece relacionada con algunas logias a causa de los estrechos lazos de amistad con masones. Victoria Kent no reivindicará el derecho al voto de la mujer influida por la disciplina de partido y la idea de que la mujer no estaba preparada para participar responsablemente en la vida política democrática. Carmen de Burgos y Clara Campoamor, en cambio, defendieron el derecho de la mujer al sufragio sin paliativos ni condiciones. Carmen Burgos fue pionera en el ámbito del periodismo cuando en 1901 entra a formar parte de la redacción delDiario Universal. En 1920 fundó la Cruzada de Mujeres Españolas a favor del sufragio femenino. Durante la República se afilia al Partido Republicano Radical Socialista, al igual que Victoria Kent. Sin embargo en cuestiones como el sufragio femenino adoptaron posturas diferentes.

Extractado de: Natividad Ortíz Albear, Las Mujeres en la Masonería, Málaga, 2005, pp. 47-89 y 113-275.

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